BOLIVIA - Febrero de 2011

 

En el año 2008 viajamos un grupo de 4 personas, Hernán, Ale, Malila (mi mujer) y yo con destino final Machu Picchu. La idea de esas vacaciones era también recorrer Bolivia a la ida y entrar a Perú por el Titicaca. Por motivos políticos entre Evo Morales y piqueteros, las rutas tenían varios cortes en ese país y para evitar demoras y problemas innecesarios, decidimos entrar y salir de Perú por la ciudad de Arica, Chile.
El viaje quedó rengo y prometimos dedicarle unas vacaciones completas a este país vecino que a nuestro entender, se lo merecía. En 2009 Malila y yo viajamos a la Patagonia que era una deuda pendiente anterior a Bolivia y en 2010 surgió lo del viaje a España que era imposible rechazar. Por esto quedó este viaje relegado hasta el 2011, fecha en que finalmente conocimos este rico país con gente realmente maravillosa, con la que quedamos muy gratamente sorprendidos.
Malila salió una semana antes que yo desde Buenos Aires con destino a Santiago del Estero, donde reside su familia. Ella quedaría ahí hasta que yo la pasara a buscar con la camioneta. Así fue. Salí de Buenos Aires el viernes 21 de enero y llegué esa misma tarde. Viajé por la RN 9 hasta Rosario y después continué por la nueva Autopista Rosario-Córdoba. Un lujo! Solo quedaba pendiente que pongan alguna estación de servicio, porque algunos autos no tienen la autonomía para tan largo trayecto. Una vez pasada la ciudad de Córdoba, continué por la RN 9 hasta Santiago del Estero. Son aproximadamente 100 km de más que si vamos desde Rosario a Santiago del Estero por la RN 34, pero la tranquilidad de esa autopista lo vale.
Llegue a Santiago y me esperaban con un hermoso lechón en la casa de Ramón y Susana, nuestros compañeros de viaje a Córdoba. Al otro día partimos rápidamente con destino a Yavi, pero como finalmente no habíamos llevado la carpa, decidimos ir a La Quiaca. Pasamos por Humahuaca y Tilcara, donde paramos a caminar un rato y a comer unas empanadas. Una vez en La Quiaca, decidimos que mejor ya pasábamos a Bolivia para no perder tiempo al otro día. Era temprano y la verdad que jamás vimos una frontera como esta. Todos pasaban de Argentina a Bolivia a comprar lo que sea y regresan con ese "lo que sea" por la tarde. Vimos como un hombre paso con una torta en la mano!! No se sabe si adentro tenía otra cosa, pero nadie le dijo nada y realmente se hace imposible que controlen el 100% de las cosas. Es realmente imposible.
Cuando comenzamos los tramites, en la oficina de aduana nos dijeron que la camioneta estaba fuera del país desde el 2009. Viendo como venia la mano, el tema fue que en 2009, salimos con Malila y Moni por la frontera de Río Gallegos que cargan todo en el sistema de intranet de aduanas. Cuando ingresamos al país, lo hicimos por el paso Cancha Corral, también en Santa Cruz, pero que hacen todo manual porque no tienen más que un techo para que no les llueva. En definitiva, con la PC de Malila y el pendrive para conectarnos a internet, buscamos el número de teléfono de esa aduana de Cancha Corral en Santa Cruz y los llamé. Ellos me explicaron eso del sistema y me dijeron que la encargada de La Quiaca llame que lo solucionaban todo telefonicamente y de manera rápida. Dos horas después estábamos en Villazón, Bolivia.
Buscamos hotel entre medio de tooooodos los comercios al estilo La Salada y finalmente conseguimos uno con garaje y dos habitaciones individuales con baño privado. Dormimos y la verdad que por haber tomado la pastilla que nos salve del apunamiento a destiempo, estábamos ya con el famoso "soroche" o mal de montaña. Yo casi no pude dormir por el dolor de cabeza.
Al otro día salimos a caminar por Villazón y compramos algunas cosas como cartas de poker, un alicate, una mochila y lo fundamental...750 gramos de hojas de coca! Desde ese momento no paramos de mascar coca hasta que volvimos a ingresar a Argentina 2 semanas después. Creo que eso ayudó mucho a que estemos mejor.
 


Iglesia en Tilcara


Paisajes jujeños


Iglesia en Villazón


Gobierno Municipal de Villazón


Venta de tortas en la calle

Después de las compras matutinas, salimos para Potosí. La ruta era una parte asfaltada pero con 100.000 desvíos al ripio, después directamente ripio y en partes, un desastre. Hicimos algunos vados, también nos quedamos en la mitad de la nada sin ruta en un desvío. Visitamos lugares como Tupiza que son increíbles, porque uno no entiende como vive o de que vive la gente de esos lugares que no llegan a ser ni pueblos ni nada comparándolos con lo que conocemos nosotros de Argentina. Son raros. Finalmente llegamos a Potosí muy bien, solo que tapados de tierra.
Recorrimos la ciudad caminando, algo así como correr una maratón de 42 km con mi estado físico. El problema es que Potosí ostenta el título de ser la ciudad más alta del mundo a 4100 msnm y si, se nota... Mi corazón más que latir, golpeaba contra mi pecho. Igualmente hay que aclarar que valió la pena visitarla porque se trataba de una ciudad muy linda, en la que visitamos muchas iglesias y edificaciones coloniales muy bien conservadas, herencia de los españoles. La plaza es muy pintoresca. Está rodeada por la catedral, la policía, el gobierno, la justicia y el teatro. A solo metros de la plaza se encuentra el edificio más emblemático de la ciudad: la Casa de Moneda. Lamentablemente para nosotros, al ir a visitarla se encontraba cerrada por ser día domingo y al ir nuevamente, pasó lo mismo porque los lunes tampoco abría. Nos quedamos con las ganas de conocer su interior. Otro lugar que conocimos fue el mercado municipal y sus alrededores con comercios callejeros de todo tipo, como en casi todo Bolivia.
La historia dice que en un momento, esta fue la ciudad mas poblada del mundo, en plena época colonial. Con la plata que sacaron de la mina de Potosí dicen que se puede hacer un puente hasta Madrid puramente de ese rico mineral. Si bien había excursiones a la mina, no nos dio interés para ir porque vimos fotos y no nos llamó la atención, y además se caminaba a mas de 4200 msnm por 2 km bajando 200 m y con 35 grados de temperatura. Lo malo, es que para volver se SUBEN 200 m durante esos 2 km! No me daba el cuero ni las ganas. Encima te daban un mameluco y botas de goma....
En la ciudad por suerte estaba fresco. Nosotros siempre usamos una campera liviana. Decían que era por la altura que esta siempre fresco, aún siendo verano. Salimos a cenar por última vez en Potosí y el menú fue trucha. Una delicia!

 
Camino a La Paz por el Altiplano


Entre las montañas bolivianas


Túnel en un cerro


Calle en Potosí


Iglesia de San Lorenzo


Zoom a la fachada


Una esquina en Potosí


Casa de Moneda


Plaza 20 de Noviembre de Potosí


Catedral de Potosí


Banco Central de Bolivia


Casa de Moneda al atardecer


Catedral por la noche


Calle Tarija por la noche

Llegamos a La Paz (3650 msnm) por la tarde. Estábamos en el barrio El Rosario, algo así como estar en Santiago del Estero y Av. de Mayo de Buenos Aires, pero con unos 100 m de pendiente en 2 cuadras hasta la 9 de Julio, acá llamada 16 de Julio o como todos la llaman, El Prado.
La Paz es una ciudad moderna con mezcla de todo. Es curioso ver trajeados caminando al lado de cholas con los bebes en la espalda. Los "mini buses" son plaga. Andan por todos lados tocando bocina y el respeto por el transito es nulo. Ahí se maneja a lo guapo, como en Buenos Aires pero respetando aún menos. Estos mini buses son algo así como combis cargadas de gente con un chofer y un ayudante que viaja atrás con los pasajeros y que va gritando por la ventanilla el destino para que la gente suba. Suponemos que es por la gente que no sabe leer que ellos anuncian a los gritos sus destinos.
Antes de llegar a La Paz, habíamos pasamos por tooooodo el altiplano boliviano a unos 3700-3850 msnm constantes. Pasamos por Oruro, que no nos gustó para nada en las afueras y por eso decidimos ni siquiera entrar a conocer su centro. La verdad que mucho no podemos opinar. Como en casi todo lo que fuimos recorriendo, vimos que los bolivianos no utilizan el revoque más que en el frente de las construcciones (cuando lo hacen), y salvo en raras excepciones que revocaban también las medianeras. Las edificaciones son de ladrillo hueco a la vista en las ciudades y de barro en los pueblos y caseríos.
Otro dato de la ruta es que nos cobraban peaje y la ventanilla de al lado, sellado policial!!!!!!!! Un día me pasaron dos cosas: en la ruta un oficial me dijo "si gusta puede dejarnos algo a voluntad para el refresco, pero no es obligatorio". Otro, mientras esperaba a Malila que averiguaba en unos hostales para alojarnos en La Paz, me pidió que le muestre plata argentina para conocerla. Saqué 10 pesos y me los arrebató de la mano, me preguntó cuantos bolivianos eran y cuando le dije 16 bolivianos, se los guardó en el bolsillo y me dijo amablemente si se los regalaba!!!! La verdad que a veces comparo admiro la honestidad de la policía bonaerense!!!!
Seguimos por la ruta y antes de llegar a La Paz, pasamos por una ciudad llamada El Alto. Impresionante. Los mini buses copan las 4 manos de la avenida y paran en cualquier lado (mano rápida inclusive) para subir o bajar gente. En un momento avanzamos 2 metros a lo sumo en unos 10 minutos de reloj. Esquivar gente era deporte en esa ciudad. Feo, pero con onda. Algo estresante para los que no disfrutamos manejar y más con el problema de la camioneta que les cuento mas abajo.
Pasando ese desordenado lugar, llegamos a un peaje y tras pasarlo por solo 2 bolivianos ($1= Bol 1.6) comienza una bajada de unos 250 m con vistas a toda la ciudad de La Paz. Hermoso. Inmejorables vistas con los cerros nevados de fondo.
Llegamos al barrio El Rosario en busca del hotel que nos recomendó Hernán pero como nunca lo encontramos, fuimos a otro, el hostal Berlina.
Luego de ubicarnos en una habitación y de guardar la camioneta, salimos a caminar y a comer un "pique a lo macho" (una especie de revuelto de carne de llama con cebolla, ají, papas, etc.) y después nos fuimos a descansar.
Un dato relevante del viaje fue que en el medio de la nada, en el ripio y camino a Potosí, se me había trabado el embrague 4 o 5 veces seguidas. Mi método para arreglarlo fue hacerme el boludo como si no pasara nada, pero solo funciono hasta que salimos camino a La Paz. Viajamos los 530 km (aproximadamente) desde Potosí tratando de no pasar cambios porque hacía ruido y en cualquier momento moría. A veces se aflojaba, a veces se endurecía, en fin. Una locura fue pasar por El Alto con el embrague jodido. Bocinas, gente caminando por la avenida, frenadas y demás, pero con el maldito embrague chillando y a punto de estallar...Un dolor de cabeza.


Convento de San Francisco


Obelisco de La Paz


Monumento a Bolivar


El Prado

Tras despertarnos de nuestra primera noche en La Paz, lo primero que hicimos fue llevar la camioneta a un taller que nos recomendaron. Es larga la historia, pero nos pasamos la mañana entera hasta conseguir un taller y otro tanto para llegar a este.
Después de dejar la chata en el barrio de Miraflores, salimos caminando y a solo 2 cuadras del taller se encontraba el estadio Hernando Siles. Se trata de la cancha donde juega la selección de Bolivia y los clubes de la ciudad.
Cuando estábamos llegando al taller, estacionamos en la mismísima puerta del estadio porque una manifestación desfilaba rumbo al centro. Hasta la noche de ese mismo día se siguieron escuchando los estruendos de los petardos que tiraban. Iban todos luciendo sus ropas tradicionales y flameando la Wiphala, bandera que une a las comunidades autóctonas como quechuas, aymará y collas. Además, una banda los acompañaba con música.


Estadio Hernando Siles

Caminamos desde el estadio hasta el centro y nos topamos con la plaza Murillo, algo así como plaza de Mayo de Buenos Aires. Ahí estaba la Casa de Presidencia, la Catedral Metropolitana y otros edificios importantes como el Congreso. Al igual que plaza de Mayo, estaba cerrada por la policía al tránsito y tooooda esa manifestación que antes cruzamos cerca del estadio, estaban esperando para ingresar. Nos apuramos a tomar fotos entre policías y curiosos y para cuando entraron los "piqueteros" (casualmente les llaman así!) nosotros estábamos saliendo de la plaza hacia la parte peatonal de la calle Comercio.
Recorrimos y como Malila se sentía mal todavía por la altura, quería almorzar liviano. Entramos a un mercado y salió despavorida por las comidas y por las condiciones de higiene! Terminamos entrando frente al mercado en una especie de bodegón que eligió ella porque le parecía que ahí encontraría comida sana. Terminó comiendo un sanguchito de pollo. De beber pidió un jugo embasado en una botella de cerveza de dudosa procedencia que parecía agua sucia y que tomamos los dos. Por mi parte, pedí el menú del día que por solo 12 bolivianos (esto es menos de 8 pesos!!!) me dieron primero un plato de sopa de no se que cosa (según Malila lleno de grasa) que estaba rica, de plato principal "aceite" con milanesa de ¿pollo? y ensalada y de postre una jalea de (creo) mango. Riquísimo!!! Si mi estómago soportó eso, es o que estaba todo bien o que mi órgano es de acero.


Avenida Illimani


Gobierno Departamental de La Paz


Presidencia del Estado


Plaza Murillo


Catedral Metropolitana


Asamblea Plurinacional (Congreso)


La Wiphala flameando en el Congreso


Calle Comercio peatonal


Mercado Lanza y calle donde almorzamos


Convento de San Francisco

Salimos de ahí y fuimos directamente al convento de San Francisco, que estaba a solo unas cuadras y es realmente increíble. Lo fiero fue subir a los techos, porque evidentemente las personas que lo construyeron eran petisos o no tan altos como yo, y sus escaleras son tan estrechas como bajas de altura. Yo en la escalera no entraba ni de ancho y mucho menos de alto!! Me tuve que hacer chiquito para subir y peor para bajar, porque viendo para abajo me daba vértigo......
Salimos y anduvimos por el mercado de las brujas, haciendo unas compras con unos chubascos intermitentes. En esa zona había muchas ventas de artesanías y si se sabe regatear, se logran precios buenos. Acá el regateo es para todo comercio, incluso hoteles, taxis sobre todo, etc. Es un arte popular!
Volvimos al hotel, salimos a comer una pizza porque Malila todavía no quería ser autóctona como yo con la comida y después a dormir. Ya habíamos contratado una excursión por la falta de la camioneta para partir al día siguiente hacia Tiwanacu o Tiahuanacu (está bien de ambas maneras) para festejar el cumple de Malila que como siempre, lo pasamos viajando.


Interior del convento de San Francisco con vistas al campanario


Una de las galerías


Patio interno que pertenece a los monjes


Techos del convento


El campanario


Tocando las campanas!


Vista a las galerías desde el tejado


Calle Linares en la zona de Las Brujas


Artesanías


El Convento de San Francisco desde atrás

Después de dormir placenteramente durante toda la noche, esperamos en el hall del hostal al bus que pasaría por nosotros para llevarnos a Tiwanaku. Estas son ruinas de una civilización cercana al Titicaca, que vivieron desde el 1500 AC hasta el 1200 DC aprox. Todavía estaban excavando para encontrar los restos que quedaban, pero como siempre pasa en estos casos, solo quedaba lo que los españoles no robaron o destruyeron. Cabe destacar que después pasaron otros españoles buscando oro y plata y después pasaron los saqueadores locales. Dicen que el 60% esta perdido, pero lo que queda es muy bueno. Se trata de varios sectores donde uno puede comprobar lo capaces que eran estas personas aún sin tener idea del mundo considerado civilizado existente en Europa. Hay detalles que muestran a las claras lo avanzado que estaban tanto en astronomía, arquitectura o ciencias naturales. Nos tomó todo el día el recorrido. Al volver paramos cuando "bajábamos" desde El Alto hasta La Paz para tomar unas fotos panorámicas de la ciudad, que desde un mirador se ve de manera maravillosa. De fondo, asomaban también unas cumbres que terminaban de dar un marco espectacular a un paisaje que mezclaba lo urbano con lo natural.


Totem


Pirámide enterrada


Cabeza de totem


Puerta del Sol


Muros en Tiwanaku


Más de Tiwanaku


Cabezas de piedra en el muro


La Paz desde arriba


La Paz desde más cerca


Zoom


Cerros nevados de fondo

Después del desayuno con frutas, huevos y te de coca, salimos decididos a visitar los museos que nos faltaban y que nos habían recomendado. Se trataba de tres museos en una calle muy linda llamada Jaen. Uno de ellos nos sorprendió por la riqueza de la propia exposición. Se ingresaba a una bóveda, como si fuera la de un banco, donde se podían ver un monton de articulos de oro y plata pertenecientes a la cultura Inka y a los Tiwanakotas. Son Impresionantes los tesoros que guardan ahi, que evidentemente los españoles no llegaron a saquear. No tengo idea del valor real monetario de ese museo, pero se me hizo incalculable ya que no es solo por el oro en si mismo, sino por el trabajo que tiene y lo que representa. Son pulseras, pecheras, collares, etc. Son todas esas cosas que deslumbraron a los españoles al llegar a estas tierras y por suerte, todo no pudieron llevar.
Tras salir de los museos, volvimos al hotel por un rato para una parada técnica. Después de un breve descanso salimos nuevamente. Nos dirigimos a un parque que hay en la ciudad, el Parque Urbano, donde hay una feria de miniaturas llamada la Feria de las Alasitas. Según nos dijeron, se trata de tener en miniatura lo que uno quiere que se le haga realidad. Había cosas pequeñas para todos los gustos. Compramos algunas cosillas de recuerdo y seguimos recorrida.
De ahi subimos hasta el barrio de Miraflores, donde se encuentran el taller en que reparan la camioneta y el estadio Hernando Siles, sede de la selección boliviana de fútbol. De pasada decidimos visitar el estadio por dentro ya que habiamos pasado solo por fuera y varias veces. Para nuestra sorpresa, un policia nos mando a entrar por la puerta 9 y ahi mismo entramos derechito al campo de juego! Sacamos algunas fotos, tocamos el verde cesped y salimos derecho para el taller que quedaba a unos 300 m de ahi.
La buena noticia era que ya estaba detectado el problema y que el repuesto ya estaba pedido, pero por desgracia habían mandado uno distinto al que necesitabamos a pesar de tener el original roto en su poder!! Por esto el dueño del taller nos dijo que la camioneta seguramente estaría para el lunes (era viernes) por la tarde. Pasaríamos todo el fin de semana en La Paz sin tener mucho más por hacer. Quedaba una pequeña posibilidad de que el sábado llegue el repuesto, pero solo si llegaba temprano y si alguno de los mecánicos quería hacer horas extras, podríamos tener la chata lista para el sábado por la noche. Era cuestión de que se alinearan los planetas.
Nos fuimos a cenar caminando bajo el sol y la lluvia, las dos cosas juntas, recorriendo un poco el centro, la plaza Murillo, la Catedral, el llamado paseo del Prado, y todo lo que ya conocíamos de memoria
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Un perro al inicio de la calle Jaen


Calle Jaen


Casa de un ex-presidente boliviano, actualmente museo


Campo de juego del estadio Hernando Siles


Asamblea Plurinacional (Congreso)


Guardias de la Presidencia del Estado


Plaza Murillo


Tumba del Mariscal Andrés de Santa Cruz en la Catedral


Interior de la Catedral de La Paz

Nos despertamos sin ningún plan. Solo salimos a caminar y a ver que podiamos conocer. Encaramos para el centro y nos metimos en un muy lindo y recién inaugurado mercado. El tema es que de tan nuevo aún no tenía muchos negocios abiertos, tan solo unos pocos. Decidimos bajar hasta el parque urbano y visitar nuevamente la feria de las Alasitas, la de las miniaturas, pero esta vez en su totalidad.
Arrancamos por un parque de diversiones en plena decadencia, con latas para ser bolteadas por pelotas confeccionadas con medias, armas para boltear cajas que disparaban y la "bala" caía al metro de salir del rifle y otras rotas que disparaban para atras y una casi nos dan a nosotros!!!! Habia una bazooka que disparaba tachitos de yogurt como misiles, me recordaba a Capusotto y todo por 2 pesos!!!!!!!! Un tipo de unos 60 años le cagaba monedas a pibitos que apostaban y él viendo la ultima carta les ganaba con trampa. Metegoles, ruletas al estilo brasileras "carioca-paulista", minipool, etc. Todo parecía salido de una película clase B. Seguimos caminando por entre los puestos, yo tratando de no golpearme mucho la cabeza con los techos y toldos bajos y mas que nada, evitando los techos de chapa para no cortarme.
Con Malila nos asombramos mucho al ver a una "bruja" poniendole un pichi muerto (pichi= mulita) en la cabeza a una mujer mientras le leia la ceniza en un cigarrillo prendido dandole las buenas/malas noticias de su futuro. Nos acordamos que mi suegra tiene un pichi (vivo!) en el patio de su casa y nos reimos mucho con la imagen de mi suegra-bruja!! Seguimos recorriendo y compramos algunas cositas baratas.
De ahí caminamos en subida hasta el barrio de Miraflores hacia el taller. El repuesto estaba nuevamente pedido. Quedaba una pequeña posibilidad de que el sábado llegue, pero solo si llegaba temprano y si alguno de los mecánicos quería hacer horas extras, podríamos tener la chata lista para el sábado por la noche. Era cuestión de suerte, y con la nuestra y la profesionalidad de la gente del repuesto se hacía difícil de creer.
Sin más que hacer, volvimos al hostal, compramos unas sopas en el almacen de al lado y nos vimos el partido Boca vs San Lorenzo, donde disfruté de una victoria xeneize.
Al otro día, ya sábado, teníamos la esperanza de que esté la chata arreglada. Desayunamos como siempre en el hostal y salimos tipo 11:00 hs para el centro. Pasamos por una plaza llamada Sucre que no conociamos y vimos la iglesia San Pedro. Dos cosas no turisticas que no tiene sentido conocer a no ser que estes varado en La Paz sin saber que hacer. Caminamos hasta El Prado y dimos unas vueltas.
Seguimos caminando con la idea de ir al barrio Sopocachi, donde aún no conociamos, para ir al cine y matar un poco el tiempo. Resultó ser que el barrio Sopocachi era donde se encontraban todas o casi todas las embajadas. Si te vendaran los ojos y te dejaran en ese lugar, lo que menos creerías es que se trata de La Paz. Es otra ciudad. Edificios, hotel Ritz, etc. No hay cholas!!! Se trata de una ciudad distinta donde hasta vimos un Hummer estacionado y a un perro con zapatos!!!
Caminamos por ahi hasta llegar a un complejo de cines, cosa rara en Bolivia, donde había carteles del tipo "No toque el grifo porque tiene sensor".
Comimos ahí, en un restaurante donde te cobraban la comida por peso, vimos la pelicula RED con Bruce Willis (la recomendamos!) y al terminar, salimos con intenciones de ir al taller para ver en que estaba el tema de la chata.
La ida desde el hostal hasta los cines, a pesar de ser bastante lejos, no se sintio porque siempre fue en bajada, pero para la vuelta, para no reventarnos, decidimos tomar el bondi. Una experiencia unica!! Viajé como en Buenos Aires, colgado del estribo. Cuando se vacio, quise entrar pero al pararme adentro, el techo me llegaba mas o menos a los hombros. Repito que ahí son todos petisos y mi 1,94 m de altura se nota mucho en lo cotidiano. Los minicolectivos quedaron clavados en el tiempo y por su forma y por la cantidad, dan un toque distintivo al paisaje paceño.
Llegamos al taller y para nuestra sorpresa, había una noticia buena y otra mala. La buena era que mandaron el repuesto bien y a tiempo. La mala era que lo mandaron a otra ciudad, y eso indicaba que seguiríamos en La Paz hasta tanto nos dieran la camioneta los del taller. Cada día nos despertábamos pensando que ese era "él" día. Pero no, la camioneta seguía en boxes y el tema era cada vez más largo y la solución se alejaba. Y se alejaba literalmente, porque al segundo repuesto que mandaron, en vez de enviarlo a La Paz donde nosotros lo pedimos, lo habían mandado a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, al otro lado del país y unos cuantos metros más abajo!
Por esto el dueño del taller nos dijo que la camioneta seguramente estaría para el lunes (era viernes) por la tarde. Pasaríamos todo el fin de semana en La Paz sin tener mucho más por hacer.
Como estábamos trancados en esta ciudad que ya conocíamos como la palma de nuestras manos, decidimos salir a caminar por ahi y conocer todas esas cosas que el turista promedio no ve.

 
Plaza Sucre


Iglesia San Pedro


Paseo del Prado

El día lunes lo pasamos casi todo el día en el taller. Si bien caminamos algo por la ciudad, ya conocíamos todo por donde pasábamos. El tema fue que llegó el repuesto pedido por tercera vez. Esta vez llegó el correcto y a la ciudad correcta, pero lo mandaron roto!!!!
En el taller armaban y desarmaban la caja de la camioneta como quien se cambia un par de medias. Miraban y no había manera, perdía aceite y no llegaríamos muy lejos. Más o menos a las 0:15 hs nos volvimos para el hotel totalmente desconcertados y con el ánimo por el piso.
Al otro día nos levantamos a las 7 AM y despues del desayuno, salimos para el taller. Tomamos una de las combis y si Malila no entraba, ni se imaginan mis rodillas donde quedaron. Ahi estaban desarmando por 3ra vez la caja para ver que pasaba. Nos fuimos y quedamos que al mediodia llamabamos para ver en qué estaba todo.
Ahi nomas nos fuimos al centro a ver si conseguiamos unas zapatillas para mi porque vimos que salían muuuuy baratas, pero solo tenían talle hasta el 44 o el 11 norteamericano. Yo calzo 13...
Nos dijeron en el Shopping Norte del centro, que en una calle de un barrio del sur "abajo" llamado Cala Coto, había muchísimos comercios. Y hacia ahi fuimos sin saber muy bien a donde y mucho menos como! Era un viaje de 30 minutos en auto. Tomamos lo único que nos faltaba tomar, un "Trufi". Se trata de autos que tienen un recorrido asignado como los buses, pero son autos. Cobran tarifa plana de 3 bolivianos a diferencia de los taxis o radiotaxis, que tiraban ellos un precio hasta el destino y uno regateaba.
Tomamos el trufi en la plaza Murillo, la principal, y de a poco fue subiendo más gente, hasta que eramos 3 atras y 3 adelante. La gente se acomoda como si nada!!
Llegamos ahí tras un laaargo viaje y estabamos otra vez en otra Bolivia. Era "La Paz Beverly Hills". Se notaba en las casonas y los comercios y el tipo de gente que circulaba. Caminamos y despues fuimos a comer. Nunca conseguimos las zapatillas para mi porque en toda Bolivia no hay talle tan grande. Llamamos al taller y nadie respondió. Decidimos ir a un shopping de un barrio cercano, a unas 25 cuadras, para ir al cine. En esta zona había supermercados y shopping, cosas que en el resto de La Paz no existían. Solo había en el barrio de las embajadas, de iguales características a este.
Vimos "El Turista" con Johnny Deep y Angelina Jolie y llamamos al taller. Nos sorprendieron con un "A LAS 17:00 HS ESTA LISTA"
Eran las 16:00 hs, salimos del shopping y tomamos un radio taxi hasta el taller y ahi estaba la chata armada y lista para probar.
No podiamos creerlo a esta altura!! La probamos, pagamos y fuimos al hostal. Comimos pizza al lado y preparamos todo como para partir al otro día para Sucre.

 
Plaza Uyuni

Con pajaro en mano, es decir con la chata ya en nuestro poder, nos despertamos a las 7:00 hs para ducharnos, desayunar y salir. Las cosas ya estaban preparadas como para cargar la camioneta.
Salimos de La Paz (por fin!!!!!) a las 8:30 hs. Subimos los 350 m (aproximadamente) hasta El Alto y ahi nomás nos trancamos por un rato entre combis y peatones. Cuando por fin logramos pasar esas 2 cuadras fatales, apareció un piquete por no se que cosa. Desvio y a seguir.
Cargamos diesel y finalmente estábamos en la ruta. La verdad que el embrague estaba tan corto que recién pasando 3/4 de pedal funcionaba y la caja estaba dura y chillona. Yo pense que en 50 km se nos rompia todo. No dije nada para no mufar. Seguimos.
En los peajes se trancaba y no habia manera de meter primera ni segunda ni nada.
Seguimos viaje y en un momento, con lluvia, debiamos decidir entre ir por la ruta que vinimos hasta Potosi y de ahi a Sucre (todo asfalto, 7 hs de viaje más) o arriesgar a ir por una ruta de montaña desconocida totalmente, que no sabíamos si era asfaltada o si estaba en mal estado, pero con unos 250 km menos de recorrido. Paramos en un lugar donde habia un soldadito nativo que a gatas hablaba "quechuañol" y nos recomendo ir por el camino corto, o eso entendimos...
Nos metimos por ahi y la verdad que a excepción del tiempo que tardamos, el paisaje era imponente e impresionante. Excelente camino, solo que de ripio, montañoso, con lugares de una mano y el vacio al ladito, con muchos vados, lluvia por ratos, piedras también y de golpe meterse en una nube, ya que pasamos por alturas superiores a los 4500 msnm. Anduvimos generalmente por arriba de los 4200 msnm hasta llegar a la ciudad de Sucre, capital nacionalo de Bolivia, donde bajamos abruptamente a 2300 msnm. Pasamos por varios caserios, incluso casas solas en el medio de la nada. También pasamos por unos pueblitos increibles, donde nos perdiamos porque no encontrabamos como salir (pueblos de no mas de 6 o 7 manzanas) y al preguntarle a alguien como seguir camino, amablemente nos indicaban; y donde nos miraban al pasar como el acontecimiento del año. Imagino que pensaban "miren a esos dos argentinos que no tienen ni idea de donde carajo estan!" Y asi era... Eramos los únicos dos ajenos a los pueblos, únicos en pasar por ahi seguramente en años!
Tardamos en total 15 hs de corrido, sin parar y todas manejadas por mi porque Malila no maneja. Salimos a las 8:30 hs de La Paz y llegamos a Sucre, sin parar más que por diesel y a descargar la vejiga, a las 23:30 hs. Y eso que eran solo 550 km, pero 300 aproximadamente de ripio que a más de 20 o 30 km/h (promedio) no se podia ir. Lento en camioneta, en auto imposible. La verdad que me entre a molestar un poco en las últimas 4 o 5 horas, donde se hizo de noche y el camino ese era imposible de circular sin luz, con tramos en reparación y a veces vados en los que no se veia donde continuaba el camino. Con Malila decidimos que necesitamos uno de esos autos lindos en que al doblar la luz también gira e ilumina lo que viene en la curva. Seguramente necesitemos también que sea 4x4 (en un momento de subida en barro y con lluvia fuerte pediamos por favor que deje de patinar y que no se quede) Tal vez BMW o algo por el estilo!! Puede ser un Hummer que son amplios también. Lo único que nos impide comprarlo es el tema del bajo presupuesto del que disponemos!
Casi llegando a Sucre, paramos en una barrera donde un soldado nos controló los papeles y demas y nos hizo pagar peaje!!!!!!!! Pedazo de hijo de p..., veniamos a los saltos por 300 km de ripio y nos cobraron peaje!!!!!!!!!!!! Todos los cachibaches que llevabamos venian golpeando, el aceite que tenemos para meterle al gas oil se volco de tanto salto y mancho alguna ropa, en fin. La camioneta era realmente una mugre. Me daba asco acercarme porque de solo destrabar las puertas con el comando a distancia, te ensuciaba. Menos mal que al ser gris no se notaba taaaanto. Adentro el olor a aceite se mezclaba con restos de comida, olor a ojas de coca, etc. En cualquier momento crecería pasto adentro. Prometí llegar y lavarla (aclaracion: llevarla a lavar) También prometí tirar la lona de la caja que ya no tapaba nada, porque se llenaron las mochilas de polvo en el trajín del viaje. Aclaro que ambas promesas fueron cumplidas.
Bueno, estabamos ya en Sucre.
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Saliendo hacia Sucre por El Alto

 
Camino en la montaña

 
Más paisaje montañoso

 
Y otra de las montañas

Nos despertamos a las 8:00 hs, desayunamos y salimos a caminar. Recorrimos todo el centro de la ciudad y llegamos a la conclusion que era la más linda de Bolivia, o por lo menos de lo que nosotros conociamos. Habia orden, limpieza, educación, cuidado de las cosas, etc. Detalles como semaforos con LED (en Potosi hay 2 o 3 de luz común y no todos funcionan), para peatones LED con temporizador de cuanto queda para cruzar y alarma sonora para ciegos, tachos de basura y basura solo en los tachos, policías que ordenan un tránsito que ya esta ordenado, nada de congestionamientos, un mercado limpio y hermoso que da hasta para comer algo ahí (de hecho ahí comimos!), tomas de incendio para bomberos en las calles, etc. Vimos como una señora vendedora ambulante, de las que en Sucre hay muy pocas, estaba cerrando su puestito y juntando la basura de la calle y la acera que su negocio había generado para dejar todo limpio como estaba antes de que ella abriera. No sabemos si era porque la altura es de solo 2300 msnm y hacia que la gente sea otra, distinta, aunque de rasgos corporales similares a las de las demás ciudades. No lo sabemos, pero esta era la ciudad más ordenada, limpia y admirable de toda la Bolivia que conocimos y hasta podría arriesgar de varios paises que conocemos de Sudamérica. Un lujo que da gusto disfrutar.
Es largo contar todas las cosas que vimos, por eso cada foto tiene sus respectivos nombres para que sepan que es.
Algo curioso es un museo llamado la Casa de la Libertad, algo asi como nuestra casa histórica de Tucumán, donde se muestra todo lo referido a la independencia boliviana. En una sala dedicada a Argentina, se encuentra una bandera que aparentemente es la primera bandera argentina confeccionada por Belgrano. Es blanca, celeste al medio y blanca. Esa sala también tiene las cenizas, o parte de ellas, de Juana Azurduy. Hay plaquetas de Nesto Kirchner y de Cristina Fernandez de Kirchner, quienes hicieron que esta sala posea dichas cenizas y la ascienden a Juana a Comandante en Jefe del ejercito y le dan un sable como premio, replica del de Jose de San Martín. Impresionante.
Otra bandera curiosa del museo es una boliviana que fue la última en flamear en Antofagasta antes que los chilenos le quitaran la salida al mar a Bolivia. Dice ahí que una niña al ver la inminente llegada de los chilenos, descolgo la bandera y se la llevo para que no la quemen. Una muestra de coraje. Hablando de esto, en el convento de San Francisco de la ciudad de La Paz, hay tumbas donde están enterrados héroes varios, entre ellos los que pelearon en la guerra contra Chile por Antofagasta, que los chilenos terminan expropiándole a Bolivia. Ahí mismo, en reconocimiento a estos veteranos de guerra muertos en la lucha, los chilenos le enviaron a Bolivia arena de Antofagasta y plaquetas. Si hasta parece una cargada.
Recorrimos creo que todas las iglesias o por lo menos, todas las del casco histórico. Fuimos a una zona llamada La Recoleta, elevada con respecto al centro, donde se ve una panoramica de toda la ciudad. Tambien fuimos a un parque, al otro lado y en la parte baja, donde hay una Torre Eiffel pero chica, réplica de la de París.
Luego del día de recorrida fuimos a descansar al hotel para salir a la mañana siguiente para Uyuni. Se largó una lluvia tremenda, con truenos que metían miedo uno atras de otro! Solo esperábamos que el camino a Uyuni que era de ripio, no se viera afectado por el agua....No sea cosa que ahora nos trancáramos en Sucre!!!!!!!!!!!!


Iglesia de San Francisco


Interior de la Iglesia de San Francisco


Iglesia de Santa Mónica


Iglesia de San Miguel


Alcaldía Municipal de Sucre


Casa de Libertad


Prefectura de Chuquisaca


Iglesia de Nuestra Señora de la Merced


Iglesia de San Felipe Neri


Vista a Sucre desde La Recoleta


Iglesia de La Recoleta


Plaza 25 de Mayo


Entrada al Parque Bolivar


Suprema Corte de Justicia


Hospital Santa Bárbara


Catedral Metropolitana de Sucre

El viernes por la mañana salimos de Sucre, la ciudad que más nos gusto de Bolivia. Como curiosidad, Sucre es la capital de Bolivia y no La Paz, que solo es la sede de gobierno. Lo dice la constitución boliviana, asi que nada de dos capitales como algunos dicen, solo Sucre mi amigo!
Partimos a las 9:00 hs. El camino hasta Potosí era todo asfaltado y tardamos al rededor de 2 horas y un poquito más. De ahí, cruzamos nuevamente tooooda la ciudad y nuevamente el GPS nos mandaba por un camino que no existe para salir. Quería que bajemos por un precipicio. Dimos las mismas vueltas que cuando buscábamos la salida para ir a La Paz y en un toque la encontramos.
Teniamos versiones varias sobre el camino Potosi-Uyuni. Algunos decían que se tardaba 7 horas y otros que solo 1 hora y media. Algunos decian que era camino de ripio y otros que estaba asfaltado o casi todo asfaltado.
Finalmente lo descubrimos. El camino estaba a un 60% de asfalto y estaban en ese momento trabajando. Quedaban tramos medio fieros, pero no era para tanto. Tardamos 4 horas en llegar a Uyuni, pero hay que tener en cuenta que paramos 1 hora y 10 minutos porque un río se comio el camino y justo que llegábamos nosotros, llegaban las maquinarias para hacer un puente provisorio. En las partes de asfalto, le metimos bien rápido para ganar tiempo, pero igual terminamos llegando a Uyuni a las 16:00 hs. Buscamos hotel y después salimos rapidamente a buscar alguna empresa que nos llevara al salar más grande del mundo, porque me habían dicho que si la camioneta no era 4x4, no se puede ir. Después comprobé que podriamos haber ido tranquilamente a pesar del barro y el agua del salar aunque mejor no haber ido porque la sal arruina todo.
Con el tur contratado por solo 110 bolivianos cada uno (1 ars= 1,60 bol), fuimos a comer. Yo pedí Pique a lo Macho y Malila una Napolitana con fritas y arroz. Igualmente, compartimos todo.

 
Camino a Uyuni

Al otro día nos despertamos a las 8:30 hs, ducha, desayuno y salida al salar.
Todas las chatas que iban eran Toyota Land Cruiser. Pregunté y me dijeron que el resto no servían para nada. Cuando nombre Land Rover Defender, no sabian ni lo que era....
Subimos a la chata 8 personas (yo adelante por mi tamaño, obvio) y partimos.
Primero nos llevaron para un cementerio de trenes. Uyuni antes tenia un gran taller de reparación de ferrocarriles que iban tanto a Chile como a Argentina llevando minerales de toda la zona, incluida la plata de Potosí. Hay trenes del año 1840, fecha en que aparecen los primeros trenes en este país. Vimos locomotoras muy viejas a vapor. Muy bueno.
De ahí partimos para Cholchane, que es un pueblito chico donde se dedican en un 99% al trabajo de la sal, ya sea a tratar la sal para el consumo humano, como a bloques de sal para la construcción de sus propias casas o simplemente para hacer adornos que venden a los turistas. El 1% que sobra es la señora que te cobra 2 bolivianos para usar una inmunda letrina que ni siquiera tiene para tirar la cadena...
Ahi comimos, estaba incluido en los 110 bolivianos de la excursión. Nos dieron una especie de mezcla de quaker y arroz, que no tiene gusto más que al raspado quemado de la olla; con ensalada de tomate y pepino y una carne que no se de que era, pero seguramente el animalito sería fisicoculturista o estaba muuuy nervioso al morir, porque jamás comí algo tan duro.
Después de afilar mis dientes con esa carne, salimos para el salar. Al llegar, era como meterse en una laguna de 12.000 km2 con solo 30 cm (en esta zona) de agua. Poco a poco, al seguir adentrándonos con la Toyota, el agua se hacia cristalina y dejaba ver la sal del fondo. En un momento solo habia unos 10 cm de agua y ahí mismo bajamos. Imaginen un espejo de dimensiones increibles que reflejaba todo: nubes, cielo, gente, montañas, camionetas. Las vistas se hacían monumentales. El efecto de parecer estar flotando en el aire era constante, volar pero con los pies sobre la tierra (o la sal!) Algo de otro mundo.
Subimos otra vez a la chata y nos metimos más adentro, hasta un hotel hecho totalmente de sal. Todavía no entiendo como se deshacen de los desechos cloacales, pero hay cosas que mejor no pensarlas; y mucho menos cuando uno tenía sus piecitos en el agua de alrededor del hotel...
Ahí andubimos con Malila sacando "fotontas", con poses y demas payasadas, como niños. Al rato llegó la hora de partir y nos despedimos del salar con la esperanza de algún día poder volver pero en invierno, que es la epoca seca y los paisajes son 100% distintos. Además nos quedó pendiente la famosa Isla del Pez, que por la cantidad de agua acumulada dentro del salar, se había hecho inaccesible. Volveremos...
En el regreso, se veía como la lluvia avanzaba hacia nosotros, con nubes negras en las peores partes o simplemente se veían las cataratas de agua que caían derechitas del cielo. Si hasta en las fotos se aprecia! Por supuesto que al llegar a Uyuni llovisnaba, y tras caminar la cuadra hasta el hostal, diluvio!! Pero en Uyuni y en época de lluvia, es así; llueve a partir de las 18:00 hs aproximadamente todos los días hasta la mañana siguiente en que sale el sol. Asi es de diciembre a marzo. Solo esperábamos poder salir por el mismo camino por el que habíamos llegado, ya que el que iba directamente a Villazón, nuestro próximo destino, estaba intransitable. También habíamos averiguado por el tren que iba casualmente a Villazón, pero hasta marzo estaba suspendido el servicio de carga de vehículos (en Bolivia llamados "movilidad")
Lo que venía ahora era ir a Villazon y de ser posible, ya cruzar la frontera en ese mismo momento para entrar a Argentina y si todo salía muuuy bien, llegar a Salta. Parecía difícil de cumplir a simple vista y más por las complicaciones que aparecerían en el camino por las lluvias y por el mal estado de las rutas bolivianas en general, pero la intención estaba. Aunque teníamos voluntad, jamás imaginamos lo que nos depararía la ruta al día siguiente!

 
Vías del FFCC cercanas al Cementerio de Trenes

 
Cementerio de Trenes


Todas las Toyota que iban al salar


Camioneta custodiada en Colchani


Pared de bloques de sal


Colchani


Malila en el aire


El salar


Chata en el salar


Hotel de sal


Otra chata en el salar


Yo en el salar


El salar con las lluvias en el fondo

En nuestro último día en Uyuni, salimos a las 9:20 hs después del desayuno. Hay un camino que une Uyuni con Villazon que son solo 280 km, pero estaba cortado por varios ríos a causa de las tremendas lluvias. Por esto tuvimos que retornar por Potosí, con el camino empeorado si lo comparamos al trayecto de ida. Cruzamos nuevamente toooooda la ciudad de Potosí y salimos a la ruta que hicimos al principio que va a Villazón, donde esta la frontera con La Quiaca. Esa ruta estaba asfaltada al 50% y los desvíos y partes de ripio estaban barrosas. Ademas había muchos vados. La chata definitivamente estaba asquerosa de tanta suciedad. Era barro puro por donde se la mire y por dentro se encontraba cualquier tipo de restos de alimentos, yerba, tierra, aceites, etc. Un verdadero chiquero.
En un desvío de la ruta causado por los trabajos de asfalto, bajamos al ripio y pasamos por un caserio que de ida habiamos pasado también. Seguimos avanzando y un camión estaba dando marcha atrás. Le toqué bocina y lo pasé. Seguimos y de golpe vimos que se nos venía agua, fuerte, de frente. Lo que pasaba era que el devío era por el lecho de un río que esta seco salvo en temporada de lluvia. Casualmente esa era temporada de lluvia y justo estaba bajando el agua de las montañas a todo trapo. Al principio avanzamos igual con la confianza de que la chata es alta, hasta que no dio para más y vimos que el río venía seriamente jodido llenándose con nosotros en el medio. Ahí nomás reculamos y salimos muuuy rápido como gatos temerosos al agua!! Casi barrenamos con la camioneta!!!!!! Después subimos hasta donde estaban asfaltando para seguir avanzando y ya desde arriba vimos como se llenó el río. Venía con fuerza y bien marrón de lo revuelto.
Llegamos a Villazón a las 18:30 hs y decidimos gastar los pocos bolivianos que nos quedaban. Después de eso salimos al cruce de la frontera. Nos revisaron bastante porque hacía un rato nomás, una Nissan Murano 0 km había pasado y le habían detectado cocaina. Nos conto el que nos revisaba como la encontró y toda la situación. Increible! Hasta ese momento iban 60 kg de cocaina encontrados en la camioneta de, aparentemente, 3 colombianos. Pisamos a las 21:00 hs tierra argentina y cambiamos el reloj a las 22:00 hs, porque en Bolivia era 1 hora menos. Fuimos al ACA a cargar combustible y justo en frente estaba la Nissan Murano rodeada de policias y toda desarmada. Ahora ya iban 70 kg de cocaina. Impresionante. La gente de La Quiaca pasaba y no daba mucha bola, seguramente esten acostumbrados a este tipo de situaciones.
Decidimos seguir viaje para ver hasta donde llegábamos. Escuchamos el partido Argentina vs Brasil si mal no recuerdo del sub 20, mientras comíamos unos sanguchitos de salame, queso y mayonesa con pan que teníamos desde Sucre y aún estaba como nuevo.
Pasamos Tilcara, Humahuaca y decidimos llegar a Jujuy capital. Pasamos Jujuy capital y decidimos llegar a Salta. Una vez en Salta decidimos ir a Santiago del Estero porque el piloto, osea yo, todavía estaba fresco. Ojo, solo tome 1 Speed...
En un momento nos avisaron en la ruta que debido a las lluvias en la provincia de Santiago del Estero, la RN 34 estaba cortada por el derrumbe de un puente. Volvía la pesadilla boliviana de los caminos!!!!!!!
Dimos una vuelta por unos pueblos (Nueva Esperanza y otro que ya ni recuerdo) y por fin, tras pasar La Banda y hacer 40 km de más, llegamos a Santiago del Estero capital a las 6:40 hs del otro día! Fueron 20 hs con 20 minutos de viaje, teniendo en cuenta la parada en la frontera, donde la raya nos desapareció por completo de tanto estar sentados. Hay que tener en cuenta que solo manejaba yo, lo que me dejó agotado como nunca!
Malila quedaba en Santiago del Estero hasta el fin de semana con la familia, pero yo al otro día me fumé otros 1030 km hasta Buenos Aires y como en la ida, nuevamente sin copiloto que me tire siquiera unos mates.
Fue una locura manejar tanto sin parar, pero la verdad que necesitábamos volver porque los días perdidos en La Paz no pudimos recuperarlos en ningún momento.
Este viaje es algo que jamás vamos a olvidar tanto por paisajes y ciudades, pero más que nada por la gente y sus costumbres bien arraigadas. Realmente los bolivianos son muy buenas personas y por suerte para ellos, a pesar de tener muchos problemas en su país, aún no tienen los problemas de las grandes ciudades. Robos, asesinatos y demás males no existen en este hermoso lugar.
Por último y como broche de oro, al llegar a Buenos Aires se rompió nuevamente la camioneta. Esta vez la llevé a un taller Nissan oficial y me arreglaron no solo el bombín del embrague sino también la caja, que tras tanto manoseo quedó en muy mal estado. Y como final, por estar la chata en el taller durante ese fin de semana, me salvé de la inundación de febrero de 2011 en Belgrano, donde el resto de los autos con los que compartía cochera se ahorgaron bajo las aguas que ingresaron al subsuelo! Pagué nuevamente un arreglo, si, pero no perdí la camioneta. Desgracia con suerte que le dicen...

 

Para ver el resto de las fotos:

 

 

Los integrantes del viaje somos:

 
Adrián (yo) y Malila

Y viajamos con:

 
Nissan Frontier SE 4x2 modelo 2007

Nuestro recorrido:

 

 

 

Recomendaciones:

Nosotros utilizamos los mapas de http://www.proyectomapear.com.ar en Argentina y los mapas Bolmap en Bolivia. Ambos mapas son totalmente gratis y se bajan, en el caso de Mapear de la dirección que menciono, y en el caso de Bolmap, hay que buscarlos. Recomiendo llevar GPS con mapas cargados porque la señalización en Bolivia no es del todo buena. Nosotros llevamos la guía Cuadernos de Viaje: El Altiplano Boliviano, que nos fue guiando para la planificación del viaje y también durante el viaje. Es muy completa ya que está escrita por una pareja que viajó en muchas ocasiones a Bolivia y debido a la falta de información en esa época, decidieron bajar sus experiencias en este recomendable libro. Como siempre, para Argentina el Atlas de Rutas Firestone viene bien y más que nada porque también tiene los mapas de paises limítrofes, que en este caso los de Bolivia nos ayudaron muchas veces.
Acá dejo:
 

 


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