
CÓRDOBA -
Enero de 2010
El 21 de enero partimos en la camioneta desde Buenos Aires. Viajábamos Malila, mis viejos y yo. Nuestro destino era Flor Serrana, un caserío cercano a Tanti, en la provincia de Córdoba. Allá nos esperaban dos cabañas previamente alquiladas. La otra mitad del grupo partió el mismo día pero desde Santiago del Estero. Se trataba de mis suegros junto a Susana y Ramón. Ellos llegaron antes porque tenían algunos kilómetros menos y además, salieron más temprano. Nosotros llegamos por la tarde y nos ubicamos en las cabañas. La repartición era mis viejos y mis suegros en una cabaña y el resto, los más jóvenes, en la otra.
Cabañas Flor Serrana
La primera noche, por un error del dueño de las cabañas que pensaba que llegábamos al día siguiente, los "jóvenes" dormimos provisoriamente (y sin costo) en una cabaña chica y acomodados como pudimos. Al otro día nos cambiaron a una cabaña para 6. Por el tamaño y la comodidad la utilizamos como base (para comidas y cenas) El complejo no era deslumbrante en cuanto a lujos, pero si en cuanto a paisajes, ubicación y cordialidad de sus dueños. Además, tenía pileta con vistas a la ciudad de Carlos Paz.
Vista
de las cabañas
Nuestra cabaña
Parque del complejo
El primer día, fuimos a
recorrer el centro de Tanti y a comprar algunas provisiones faltantes. Después
todo fue descansar en la pileta. Hay que mencionar que el calor era tremendo!
Ramón, nuestro explorador en este viaje, salía a caminar todos los días. El
segundo día nos contó de un arroyito que había encontrado en el caserío cercano,
Flor Serrana. Lo que se dice "el centro". Hacia ahí nos dirigimos con Malila.
Se trataba de una especie de pequeño embalse creado por alguien, donde se
formaba un piletón entre las piedras. Agua fresca, sol brillante, calor...
Ahí mismo, aparte de encontrar gente encontramos a dos caballos y un potrillo
refrescándose en el arroyo.
Olla en Flor Serrana
Esa
misma tarde, cuando volvimos a las cabañas, nos fuimos con Ramón y Susana hacia
Carlos Paz, distante a unos pocos kilómetros.
El mal llamado Lago San Roque (es un embalse, no un lago!) estaba seco. Los
niveles de agua eran escasos y los barquitos de excursiones flotaban en la
tierra. Una imagen desastrosa causada por la increíble sequía de meses
anteriores.
La ciudad de Carlos Paz estaba plagada de gente, ruidos, autos y todos los males
de la civilización. Nada que ver con nuestra Flor Serrana! Ahí nos hicimos de
algunas otras provisiones, como carne y una jarra de vidrio que quería Susana
(!!!) Nos dirigimos a tomar un café en un bar temático de automovilismo y más
tarde volvimos hacia las cabañas a comer unas ricas costillitas de cerdo al
disco.
Piloto de TC!
Un día
estaba programado hacer un circuito que iba de las cabañas al oeste por la RP28
hasta Taninga, de ahí hacia el sur por la RP15 hasta Mina Clavero pasando por
Cura Brochero y volviendo al noreste por la RN20, atravesando el Parque Nacional
El Condorito y llegando a Carlos Paz; y nuevamente a Tanti con destino final
Flor Serrana.
Nos llevó todo el día ese recorrido. El primer tramo hasta Taninga es de ripio
pero realmente es lo más lindo que hicimos ahí. Los paisajes serranos son
hermosos y la falta de turistas los hacen aún mejores. Paramos varias veces a
sacar fotos y una vez en Cura Brochero, paramos a reponer combustible y bebidas
frescas. Hacía mucho calor.
Retomamos hasta Mina Clavero y ahí estacionamos y comenzamos a caminar en busca
de un lugar para comer. Cruzamos el puente colgante hacia el otro lado de la
ciudad y encontramos un restaurante a nuestra medida.
Después de comer partimos hacia la ruta nuevamente. La vuelta era toda
asfaltada. Los paisajes eran buenos también pero a diferencia de la ida, con
tráfico. Paramos en una especie de mirador a tomar unas fotos y seguimos viaje
hasta Villa Carlos Paz. Ahí dimos unas vueltas por el San Roque (seco seco!!) y
paramos en un bar con vistas a "la sequía" a merendar. Después de la sobremesa
salimos directo hasta Flor Serrana.
Paisajes serranos
de la RP28
Más de las sierras
RP18 y sus hermosos paisajes
La costa de Mina Clavero
La vista desde la cabaña a Villa Carlos Paz de nochestyle: italic; font-weight: 700; font-size: 13px; letter-spacing:normal">
La vista desde la cabaña a Villa Carlos Paz de noche
La gente
de la cabaña tenía organizada una caminata hacia una cascada llamada Los
Chorrillos. Nos invitaron y aceptamos ir. Los exploradores fuimos Ramón, Ana (mi
vieja), Malila y yo. Se trataba de una excursión de unos 6 km a pie, subiendo
una pequeña sierra.
Salimos caminando con un grupo de unas 20 personas y un labrador desde la
pequeña olla de Flor Serrana entrando por un campo privado. El sol partía la
tierra y las provisiones de agua fría se calentaron en 5 minutos. Yo calzaba un
par de All Star que a los pocos minutos se hicieron sentir. Eso me pasa por
olvidarme suelas anchas...
Subimos por un rato, con pequeñas paradas para recuperar el aliento y aprovechar
alguna pequeña sombra. Agua y a seguir. Para llegar teníamos que comenzar a
bajar por una ladera que se hacía linda porque era en bajada, pero yo ya me
imaginaba la costosa vuelta. Bajamos hasta un pequeño arroyo y subimos
nuevamente un pequeño tramo. Pasamos por una ladera angosta y por fin, llegamos
la cascada.
Bajando por el sendero
Había un
piletón en un nivel inferior y dos grandes piletas un poco más arriba. El hilo
de agua caía en una de ellas y de esta pasaba a la otra para luego caer en la de
más abajo. Las vistas eran inmejorables y el color del agua invitaba a meterse.
No así su temperatura. Helada! Parecía de deshielo. Por partes era tolerable,
pero en otras era casi congelada. Ramón y yo nadamos por un rato mientras Malila
y mi vieja nos miraban de afuera. Algunos de los que fueron con nosotros también
se bañaron, incluido el labrador. Con Ramón nos encargamos de reponer el agua
para la vuelta cargando las 4 botellas con el agua de la cascada.
Si bien todos se quedaban por un rato disfrutando del lugar, nosotros 4 habíamos
dicho que volvíamos para comer un asado al mediodía. Era una promesa que no
podríamos cumplir, porque saliendo a las 9:00 hs llegamos a la cascada a las
11:00 hs y ahora nos quedaba el tramo de bajada, pero la peor parte de subida.
Emprendimos la retirada equivocándonos de camino y quedamos en un lugar
desbarrancado sujetándonos de ramas para no caer. Una vez que pasamos esa parte
muy fiera, volvimos a la senda y al llegar al arroyo comenzamos la cuesta
arriba. Lo sorprendente no era lo lamentable de mi estado físico, por lo que
tuve que hacer unas cuantas paradas ya agitado y sin aliento; sino que lo quSaliendo de esa parte, ya todo mejoró y lentamente comenzamos el descenso hasta
Flor Serrana. Llegamos a las cabañas alrededor de las 15:00 hs y pudimos
disfrutar del asado frío, pero triunfadores por la hazaña lograda.
A lo lejos la cascada
Una de las ollas
Nadando en el agua helada
Esperando al salmón
Por
cuestiones laborales, se me hizo necesario viajar a Buenos Aires. Es así que una
noche me llevaron a Carlos Paz, viajé en micro y llegué a la mañana siguiente.
Solucioné los problemas durante ese día, fui a mi casa y me llevé un par de
zapatillas más acordes a una futura caminata y al atardecer salí de la terminal
de Retiro rumbo
a la terminal de Tanti. Al llegar a la mañana siguiente, mi suegro Pila y Carlos
(mi viejo) me esperaban para llevarme a Flor Serrana.
En mi ausencia, el resto del team visitó Cosquín, donde se celebraba el 50°
aniversario de la más famosa festividad folclórica.
Iglesia en Cosquín
Ese día que llegué salimos todos a recorrer Tanti, donde aún no habíamos caminado. Centro, capilla, cascada, puentes, etc. Recorrimos todo caminando y bajo los agobiantes rayos del sol. Hacía mucho mucho calor.
Arroyo Tanti
El balneario de la ciudad
El arroyo de Tanti
Más del arroyo
Virgen de la Medalla Milagrosa
Al otro día tuvimos los festejos del cumpleaños de Malila, mi mujer, que como
siempre, celebramos estando de viaje.
Por la tarde, Ramón, Susana, Malila y yo
nos fuimos para Cabalango. Es un pequeño pueblo cercano a Tanti. Ahí pasamos el
resto del día disfrutando del agua del arroyo. Alguien hizo una compuerta que
forma una pileta hermosa. Disfrutamos toda la tarde y volvimos para las cabañas.
Por la noche, pasamos por Carlos Paz donde estaba tooooda la gente.
Cumpleaños de Malila
Un baño en Cabalango en el arroyo Los Chorrillos, el mismo de la cascada
La olla de Cabalango
Los pescaditos del arroyo Los Chorrillos
El sector concurrido de Cabalango
Foco!
Una iglesia en Villa Carlos Paz
Malila y muuuuucha gente más en Villa Carlos Paz de noche
Al
despertamos teníamos todo organizado para salir de recorrida nuevamente. Los
viajantes seriamos Malila, Ramón, Susana y yo. Mis viejos y mis suegros quedaban
para algo más tranquilo y cercano con la camioneta mientras nosotros nos
dirigimos hacia el norte con el Focus de Ramón.
El primer destino fue Capilla del Monte. El emblema característico de este lugar
es la calle techada. Ahí mismo y bajo ese techo almorzamos, previa recorrida por
el lugar.
Después de comer y antes irnos, fuimos a ver la piedra
llamada "El Zapato", que dicen es una formación natural. Al llegar nos alegramos
porque nos cobraron solo $ 2,00 por persona, pero al salir certificamos que eso
regalado, era caro. Se trata de una piedra de características naturales dudosas
que tiene forma de zapato. Con el zoom de la cámara pude fotografiar una
marca de cemento, con la firma de algún transeúnte que lo encontró fresco, que
me da toda la sensación que es de cuando se montó la piedra en esta lomada de
manera artificial. Esto ya me trae la duda de si es una formación natural o
naturalmente tayada!
Calle techada de Capilla del Monte
Partimos hacia el Dique el Cajón que estaba cerca, y tras una breve parada y las fotos, retomamos camino hacia Los Cocos. Fuimos directamente a un lugar llamado El Descanso, que antiguamente era una casa y hoy es algo así como un museo con unos hermosos jardines temáticos y muy muy bien cuidados. Lo lindo del lugar también es un laberinto hecho con plantas.
Dique El Cajón
Parque de los Presidentes en El Descanso en Los Cocos
El laberinto de El Descanso en Los Cocos
Justo cuando comenzábamos a salir de este lugar comenzó la lluvia, que por supuesto, al llegar al auto paró. Retomamos camino y pasamos por La Cumbre, Dique San Jerónimo y La Falda. Ahí quedamos un rato reposando en la plaza. Frente a ella se encuentra la iglesia. Muy linda edificación y sobre todo muy bien cuidada.
Iglesia en La Cumbre
Interior de la iglesia de La Falda
Después
de esto, retomamos hacia Tanti, pasando por Cosquín que estaba lleno de gente
por el festival folclórico y todas las peñas de los alrededores.
Por la noche fuimos para el centro de Tanti, a cenar y después a dormir.
Al otro día, Malila y yo fuimos para Flor Serrana para disfrutar de la olla que
habíamos visitado anteriormente, pero esta vez se me ocurrió bajar un poco río abajo
y ahí nos sorprendimos con unos piletones hechos con compuertas en el arroyo.
Nos quedamos un rato y más tarde volvimos a las cabañas a buscar al resto de la
familia. Ahí fuimos todos y disfrutamos del resto del día.
Olla de Flor Serrana
El pequeño dique que forma una olla
Los gansos comiendo de la mano
Al día siguiente solo salimos a recorrer Villa Carlos Paz. Tras dar la última vuelta volvimos a disfrutar de la pileta de las cabañas. Finalmente el 31 de enero partimos ya para Buenos Aires porque Malila y yo viajábamos para España. Ella el 2 de febrero y yo el 6. Pero esa ya es otra historia.
El reloj cucú de Villa Carlos Paz
Para ver el resto de las fotos:
Los integrantes del viaje somos:
Arriba: Chicha, Ana, Ramón, Carlos y Pila
Abajo: Susana, Malila y Adrián (yo)
Y viajamos con:
Nissan Frontier
SE 4x2 modelo 2007
Ford Focus EDGE
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Ford Focus EDGE
2.0 modelo 2009
Nuestro recorrido:
