
PUNTA CANA -
Julio de 2009
El 4 de
octubre de 2008, Malila y yo nos casamos. Teníamos programada la luna de miel
para el 6 de octubre, dos días después.
Por varios motivos de fuerza mayor, tuvimos que suspender el viaje en dos
ocasiones, lo que hizo que recién en julio de 2009 pudiéramos viajar. Esta vez,
ni la gripe porcina ni nada podía pararnos!
Salimos el 1° de julio a la madrugada de Ezeiza volando por Copa Airlines hacia
Panamá, donde realizamos una escala de unas dos horas. Bajamos del avión a la
pista, no por manga; y la humedad del 270% nos pegó una cachetada con los 45° C
que aproximadamente hacía. Bienvenidos a Centroamérica!!
Recorrimos el aeropuerto, cada uno de sus negocios; y finalmente tomamos el
vuelo con destino final en el aeropuerto de Punta Cana, República Dominicana.
Al llegar, nosotros que veníamos del invierno argentino con algunos abrigos, parecíamos extraterrestres! Hacía muchísimo calor y
había también mucha humedad.
El aeropuerto es muy lindo, diseñado con un estilo "chozas" que llama mucho la
atención de quien recién llega. Después del papelerío y la recolección de la valija, una
combi nos depositó en el hotel Meliá Caribe Tropical.
Aeropuerto de Tucumén, Panamá
Aeropuerto de Punta Cana, República Dominicana
Interior del aeropuerto de Punta Cana
Nunca había estado en un hotel así. Aparte de ser impresionante la comodidad, la belleza del lugar, el ambiente y que era nuestra luna de miel, jamás habíamos estado en un hotel taaaan grande en cuanto a superficie! Para llegar de la recepción hasta nuestra habitación, o caminábamos o tomábamos un tren interno del hotel!!!
Hotel Meliá Caribe Tropical
La habitación estaba en algo similar a una casa que albergaba a un total de 12
habitaciones en dos plantas. Habías muchísimas de estas "casas" distribuidas a
lo largo de varias hectáreas. Al entrar a la habitación, nos encontramos con un
amplio dormitorio con frigobar, cafetera, TV, teléfono, plancha con su
respectiva tabla y un paraguas. Más tarde nos daríamos cuenta del
porqué del paraguas. Es que al ser una zona tropical, llueve como si se
terminara el mundo y en minutos nuevamente hay un sol despejado que raja la
tierra.
Para terminar la habitación, teníamos un amplio baño con todas las comodidades y
un gran balcón terraza con mesa y sillas y una magnífica vista al parque.
El parque del hotel
Malila y su primer trago
Salud!
Disfrutando de la
comodidad de los bares
La playa
Palmeras, reposeras y sombrillas
Un "Coco Loco" en la playa
Toda la bahía
El agua transparente
Las chicas en la playa...
Vista al cielo
Después
de almorzar con vista al mar, volvimos a la playa. Malila continuaba al sol con esporádicas
entradas al mar y yo buscaba como solucionar el tema de la bebida y mi recorrido
hasta la barra. Finalmente, me iluminé y terminé en la pileta, donde había una
barra y no hacía falta salir para pedir tragos. Y entre trago y trago, me paseaba por el yacuzzi.
Por la noche nos encontramos con Ezequiel, un amigo mío que vive en Punta Cana,
en un complejo de golf perteneciente al grupo Meliá y que queda frente a donde nos hospedábamos
nosotros, y nos fuimos a comer a su casa con él, su novia y sus amigos. Él me
organizó dos excursiones. Una era para el otro día hacia Santo Domingo y otra
para el día siguiente a la Isla Saona.
Descansando en el Caribe
Cae la tarde en la playa
Fin de un día agotador
Temprano
por la mañana, salimos
para la recepción del hotel a la espera de que nos pasen a buscar para
ir a Santo Domingo, la capital de República Dominicana. Si bien no es lejos,
lleva tiempo el viaje.
Lo primero que visitamos, fue el Alcazar de Diego Colón, que es la casa del hijo
del descubridor de América realizada en 1511. Dentro es actualmente un museo con
artículos de la época colonial. Se conserva en muy buen estado.
Saliendo del Alcazar, pasamos a una plaza y de ahí, subimos una calle hacia el
Panteón Nacional, alojado en una hermosa y colonial calle llamada Las Damas. Siguiendo
nuestro recorrido bajo el tremendo calor caribeño, fuimos a la plaza Colón y ahí
conocimos la catedral Santa María La Menor, que es la primera construida en el
nuevo mundo. Ingresamos y un guía a la gorra nos contó la historia de su
creación y demás.
Salimos de la catedral y tras unas pocas cuadras, nos llevaron a almorzar. De
ahí subimos nuevamente al bus y realizamos un city tur. Costanera, centro,
casa de gobierno, barrio chino y parada para realizar compras. Mientras todos realizaban las
compras de recuerdos y regalos, Malila y yo hicimos compras pero en un
supermercado. Compramos cosas cotidianas como condimentos típicos. Una vez que salimos del supermercado, compramos algunos recuerdos y otra
vez al bus, que nos llevó al último sitio para conocer, el Faro a Colón.
Este lugar es un gran edificio con planta en cruz donde según algunos dicen,
reposan el 30% de los restos de Cristobal Colón. Hay varias teorías con respecto
a los restos y demás, pero lo real es que el edificio es impactante desde lejos
por su magnitud.
Una vez sacadas las fotos, retomamos viaje hacia Punta Cana, nos dejaron en el
hotel y volvimos a la vida del all inclusive. Cenamos, tragos y a dormir.
Alcazar de Diego Colón
Plaza frente al Alcazar
Calle Las Damas
Panteón Nacional
Monumento a Colón en la plaza homónima
Interior de la Catedral Santa María la Menor
Casa de gobierno (ex residencia del dictador Trujillo)
Barrio Chino
Faro a Colón
El día
siguiente volvimos a despertarnos temprano. Volvimos a ir hacia la recepción
para que nos busquen y partimos a nuestra segunda y última excursión.
Viajamos en el bus junto con gentes de todo el globo. Pasamos primero por Higüey, donde
vimos como los habitantes cuelgan la carne en la calle para hacerla secar. Esto
crea un singular paisaje.
Seguimos camino y llegamos finalmente a La Romana. Rápidamente pasamos a la
costa de esta ciudad y nos embarcamos en unos barquitos (no se el nombre que
tienen, ya verán la foto...) como catamaranes pero a vela, que salieron a motor y a los pocos minutos abrieron
las velas. Muy lindo el paisaje caribeño, sumado a la cubierta, donde todos nos
encontrábamos tomando ron y muchos, bailando.
En la cubierta
Al rato de navegar, llegamos a un lugar donde detuvieron la marcha en medio del
mar y nos permitieron tirarnos a nadar por un rato. Una pileta!!! Agua caliente
y cristalina.
Volvimos a subir y al rato llegamos a una playa. Ahí mismo almorzamos y en ese
momento, nos acomodamos en una mesa con dos parejas. Unos eran españoles y los
otros portorriqueños. Conversamos largo rato, comparamos nuestros países y
fuimos al agua.
Nuevamente embarcamos, pero esta vez en unas lanchas extremadamente rápidas, con
tremendos motores. Nos llevaron nuevamente al medio del Mar Caribe, pero esta
vez la profundidad era de metro y medio y en algunos casos, un poco más. La
curiosidad de esa zona no era esa, sino que ahí habitan estrellas de mar, muchas
de ellas y de tamañas considerables. Sacamos fotos con las recomendaciones de no
sacarlas del agua para no lastimarlas. Se veían de a cientos de ellas.
Al rato de embarcar y navegar, llegamos por fin a la isla Saona,
nuestro destino final. Ahí estuvimos en una fabulosa playa con palmeras, agua
cristalina y caliente y arena blanca y fina. Como Mardel...
La verdad que tanto los paisajes, como las playas y toda la excursión fue muy
bueno, pero creo que lo mejor fue disfrutarlo con estos chicos españoles y
puertorriqueños, quienes también paraban en nuestro hotel y con quienes quedamos
en vernos nuevamente en ese mundo gigante que es el all inclusive.
Carne secándose en las calles de Higüey
Los "barquitos" a vela
Disfrutando del ron en la cubierta
Vista hacia la costa
Nadando en el Mar Caribe
Llegando a la playa
En la playa
Pequeño cangrejo
Estrellas de mar
Isla Saona
Qué contar de los demás días!! La
verdad que no hay mucho, solo playa, mar y buena vida.
Una vez salimos a caminar y nos cruzamos con un dominicano que salía del mar,
con patas de rana y snorkel. Lo curioso era que traía un montón de peces
(algunos todavía vivos) de muchos colores y tamaños y en su otra mano, un arpón.
Nos quedamos hablando y nos contó que siempre se metía al mar a pescar con
arpón, al mejor estilo de las películas!!
La playa
Otro día, decidimos ir hacia el otro lado de la playa, que aún no conocíamos,
pero en vez de caminar, fuimos en un velerito que nos prestaban en el hotel. A
la pregunta de "saben navegar??", la respuesta fue bien argentina: "por
supuesto!!!" Jamás habíamos hecho nada parecido, pero igualmente nos adentramos
al mar en esa pequeña embarcación a vela. Malila adelante y yo atrás, comandando
la nave.
De ida fuimos con viento a favor y la verdad es que hasta nos parecía fácil. El
problema fue que el velero era prestado por solo una hora y a la media hora de
ida, decidimos volver. Dimos la vuelta pero surgió el problema que el viento
ahora, era en contra. Estuvimos un rato largo a la deriva, dando vueltas en
círculo y hasta llegamos a pensar en dejar el velero ahí y que alguien se digne a
ir a buscarlo! Hasta que por fin, pude agarrarle la mano y nuevamente volvimos a
navegar. Me sentí orgulloso de poder navegar como lo hicieron los hombre de
antaño con solo el poder de la naturaleza. Ahora si, era el capitán de la nave.
Pequeña, pero nave al fin.
Pasaron los días, volvimos a juntarnos con mi amigo Ezequiel y sus amigos, con
quienes fuimos a una fiesta de su empresa y pudimos conocer una disco que está
construida en una cueva. Muy lindo el lugar y muuuy raro. Volvimos a ver a los
chicos portorriqueños una noche, con los españoles compartimos toda una tarde,
donde al chico y a mi nos tomaron de payasos para un espectáculo en la pileta.
La pasamos muy bien. En dos ocasiones hicimos reservas para cenar en los
restaurantes temáticos. Una vez fuimos al restaurante Mediterráneo y otra vez al
Tailandés. En ambos casos, comimos muy bien y probamos comidas típicas de esas
zonas.
Seguimos disfrutando del Caribe y las comodidades del hotel hasta que
lamentablemente llegó la hora del regreso.
Nuestro refugio de sombra en la playa
La tranquilidad de la playa temprano
Agua de mar cristalina
Pescando con arpón
Piratas del Caribe
Nuestra habitación: 2909
Una de las barras del hotel
El hotel de noche
Otra de noche
Estos comían la comida que la gente dejaba en la mesa!!
Veleros en la playa, como el que nos prestaron
El tren interno del hotel
De vuelta para casa
La verdad que a todos lados dan ganas de volver. Sea por sus paisajes, su gente o lo que a uno le haya gustado. Acá lo que más nos gustó (aparte de las playas!!) es lo que uno descansa y como facilita todo el all inclusive. Queremos volver ya!!!
Para ver el resto de las fotos:
Los integrantes del viaje somos:
Adrián (yo) y Malila
Y viajamos con:
Embraer ERJ-190-100AR Copa Airlines
Nuestro recorrido:
