
MACHU
PICCHU - Enero de 2008
Durante casi todo el año,
junto con Hernán estuvimos armando un viaje con destino final Machu Picchu. Los
viajeros seríamos Hernán, Alejandra, Malila y yo. Teníamos todo planeado. Rutas,
día tras día que recorrer, donde ir, etc.
Llevaríamos 2 carpas junto a todo el equipo de camping, disco de arado,
parrilla, calentador con 2 garrafas de 3 kg, heladera, comida y algunas bebidas
para abaratar costos, 2 GPS (Garmin GPSMap 60 CSx), uno para el conductor y otro
para que el acompañante fuera relevando todos los puntos y tracks; y todos los
pormenores necesarios para el viaje.
El 4 de enero a las 18:00 hs partimos desde Buenos Aires hacia Purmamarca.
Nuestro viaje estaba planeado en la Ford Ranger de Hernán modelo 81 4x4
carrozada como si fuera una Bronco, con asientos atrás y cúpula para la caja.
Por desperfectos mecánicos (retén de palier roto con pérdida de grasa del
diferencial y alternador inútil con imposibilidad de arrancar la camioneta), nos
fuimos en mi Nissan Frontier 2007 doble cabina 4x2.
Hernán, Malila, Ale y yo saliendo de Buenos Aires
Salimos a Panamericana,
tomamos la ruta 9 hasta Rosario, Circunvalación y luego la ruta 34. A las 5:35
del día 5 de enero, llegamos a Santiago del Estero e hicimos una parada técnica
de 1 hora en la casa de los padres de Malila. Mate, facturas, gas oil y a
seguir.
Retomamos la 34 hasta Rosario de la Frontera en Salta y ahí la ruta 9 hasta
Purmamarca. Llegamos tras unos 1550 km y unas 18 hs de viaje.
Por la tarde recorrimos caminando el pueblo. La plaza, la iglesia y la feria.
Por la noche salimos a comer a una posada con comidas típicas. Mi menú fue
humita y tamal.
Cerro de los 7 Colores, Purmamarca
Algarrobo de la iglesia, Purmamarca
Límite Internacional Argentina - Chile
Seguimos la recorrida y aparecimos en la plaza de armas. La misma tiene una fuente que fue realizada por los talleres de Gustave Eiffel, el mismo de la torre parisina. Frente a la plaza se encuentran las ruinas de la vieja catedral, destruida por un gran terremoto y actualmente convertida en museo
.
Plaza de Armas de Moquegua
Camino de
Moquegua a Desaguadero con nevadas
Iglesia de un pueblito en el camino
Luego
del control policial con dos militares vestidos para la Antártida en pleno
verano y mirándonos como a sapos de otro pozo, y Desaguadero con sus bicitaxis;
apareció el Wiñaymarca. Este es el lago que está al lado del Titicaca. Frontera
con Bolivia y llegamos a Copacabana, lugar donde dormimos. Cenamos nuestras
primeras truchas del Titicaca y volvimos al hotel a hacer una partida de Rummy.
El 9 de enero desayunamos en el hotel y nos fuimos a recorrer el casco histórico
de Copacabana. Visitamos la iglesia de la Virgen de Copacabana, la plaza y el
mercado de artesanías con precios realmente baratos.
Catedral de
Copacabana
Al
mediodía nos embarcamos rumbo a la Isla del Sol, en un precario barquito con
sillas de comedor amuradas al piso, dos motores fuera de borda, lluvia, goteras
y un frío bastante profundo.
Llegamos a la isla luego de 1.30 hs de navegación. Bajamos mojados, con mucho
frío y con ganas de ir al baño. Esperamos por agua caliente para tomar un café y
en ese momento nos encontramos con Silvana, una amiga de Quilmes. El mundo es un
pañuelo!!
Al rato de haber llegado intentamos subir la escalinata llamada Las 1000 Gradas,
que lleva al Templo del Sol, pero la altura que te deja sin aire y el poco
tiempo que nos quedaba para abordar la vuelta nos hizo desistir. Si eran mil
gradas, habremos hecho unas 150. Lamentable lo nuestro.
Lago Titicaca,
a 3800 msnm
Vista nocturna
de la Catedral de Puno
Islas Flotantes de los Uros
Sector de una
de las islas
Detalle del
frente de la Catedral de Puno
Interior de la Catedral de Puno
Dejamos el hotel a las 11 y partimos rumbo norte, donde nos desviamos 14 km pasando por Atuncolla para luego llegar a las Chulpas de Sillustani a orillas del lago Umayo. Son monumentos mortuorios en forma de torre cilíndrica de piedra. Hay dos tipos distintos, unas con talla perfecta y delicada que son incas y otras más rústicas que son collas.
Chulpas de Sillustani
Pasamos por Juliaca, pueblo caótico si los hay. Me cuesta encontrarle adjetivos a esta ciudad. Es fea y totalmente caótica. Pasan mototaxis, combis, autos viejos y por sobretodo, los bicitaxis. Esos son los peores porque pareciera que no cuidan su vida. Se meten, frenan, cruzan; en fin. Aparte constantemente todos van tocándose bocina, incluso las cornetas de las bicicletas. Otra cosa terrible eran los mercados. No paramos, pero me imagino que desde comestibles a combustibles y de muebles a animales, pasando por todas las cosas habidas y por haber, habría de todo.
Avenida
principal de Juliaca
Bicitaxis de
Juliaca
Continuamos camino y de
pasada vimos la iglesia del pueblo de Pucará.
El resto del viaje fue a través de un valle espectacular con muchos sembrados y
pueblitos a ambas márgenes del río.
Iglesia de
Pucará
A las 16.30 hs finalmente
entramos en Cusco. Después de un rato de dar vueltas conseguimos alojamiento y
estacionamiento.
El primer vistazo del casco histórico fue increíble. Tremendo impacto al llegar
a la plaza de armas con todo iluminado. Sin palabras.
Vista nocturna
de la Plaza de Armas de Cusco
Vista nocturna
de la Catedral de Cusco
Vista nocturna
de la Iglesia de la Cia. de Jesus
Por suerte, en el hotel nos prestaban la cocina y el comedor para que nosotros nos cocinemos. De esa manera ahorramos bastante y comenzamos nuevamente a utilizar nuestras provisiones.
Hernán
cocinando en la cocina del hotel de Cusco
El 12 de enero nos
levantamos como a las 7:00 hs y tras desayunar en el hotel, nos fuimos a sacar
los pasajes del tren Perú Rail que nos llevaría a Machu Picchu.
Con los pasajes en mano, nos dirigimos al centro a recorrer. Caminamos todo el
casco y conocimos varias iglesias. Una aclaración aparte es que todo lo que
hicimos fue de la mano de nuestra fiel compañera la lluvia, que en toda nuestra
estadía en Perú jamás cesó.
Calles de Cusco
Plaza de Armas
de Cusco
A la última iglesia que entramos fue
a la catedral y la verdad es que nos dejó a los cuatro boquiabiertos. Es
impresionante en todo sentido. Primero se ingresa por la Sagrada Familia, que es
un templo que está pegado y comunicado a la catedral. Por último se accede desde
la catedral a la Iglesia del Triunfo, que enfatiza al triunfo de los españoles
frente a los incas (lamentable)
Salimos y seguimos la caminata por callejones, callecitas, plazas y fuentes. Muy
lindo todo.
Catedral de
Cusco
Atardecer en la
Iglesia de San Antonio Abad en Cusco
Callejones de
Cusco
Pequeña plaza
en Cusco
Otra cosa para destacar de
Cusco es la cantidad de ofrecimientos de mariguana y cocaina que tuvimos. A
pesar de esto, hay que aclarar que está lleno de policías, tanto los nacionales
como los de turismo; y que la seguridad y la protección al turista son
excelentes.
El 13 de enero amanecimos y salimos para el Valle Sagrado. Fuimos directamente a
Písac, donde por ser domingo había feria pero en una escala impresionante.
Muchos puestos de venta de artesanías (aclaro que muchos es exageradamente
muchos)
La plaza central estaba plagada de más puestos, pero de frutas y verduras y
realmente parecía como cuando uno pisa un hormiguero. Frente a la plaza estaba
la iglesia, de muy difícil acceso por la multitud. Hernán y Ale entraron y
recién comenzaba la misa en quechua.
Plaza de Písac,
en el Valle Sagrado de los Incas
Mercado de
artesanías de Písac
De allí fuimos a las ruinas de Písac, entramos a caminar por unos senderitos bastante empinados, algunas ruinas menores, subidas y bajadas; hasta que luego de un rato llegamos al Intihuatana, que es el templo del Sol. Muy emocionante todo porque fue nuestro primer contacto directo con la civilización incaica. Solo resta aclarar que mientras estábamos comenzando la retirada, se nos largó la lluvia y todavía teníamos como 1 km y en trepada hasta la chata. Nos empapamos. Realmente se largó fuerte.
Andenes de
cultivo de las Ruinas de Písac
Sector de
Templos de las ruinas de Písac
Entrada a las
Ruinas de Písac: cuidado, derrumbe!!
Salimos de ahí y continuamos
recorriendo el valle del Urubamba. Paramos a comer en calca y los demás pidieron
unas milanesas tipo marineras de tamaño XXL y precio XXS.
Fuimos hasta Ollantaytambo donde también visitamos ruinas. Otra vez trepadas,
escalones; y la tarde que nos iba corriendo. Unas cuantas fotos más, una vuelta
por el pueblo y sus puestos de artesanías y vuelta a Cusco.
Valle Sagrado
de los Incas
Ruinas de
Ollantaytambo
Detalle de un
muro en las Ruinas de Ollantaytambo
Portal en las
Ruinas de Ollantaytambo
El 14 de enero nos
despertamos y partimos, previo desayuno en el hotel, con la intención de
completar la otra mitad del Valle Sagrado que nos faltaba.
Partimos rumbo a las salineras de Maras. Están en un valle profundo, donde los
Incas hicieron terrazas con piletones. Desviaron un hilo de agua que baja de la
montaña para que vaya depositándose en ellos y así, de esta manera aparece la
sal al evaporarse el agua. Hoy en día todavía se explotan por una empresa
privada, la misma que te cobra la entrada. Es increíble que esta empresa utilice
las salineras que construyeron los Incas sin ningún tipo de mejora o adelanto
tecnológico.
Cultivos en el
Valle Sagrado de los Incas
Salineras de
Maras
Terrazas en las
Salineras de Maras
Retomamos la chata y partimos. Pasamos por el pueblo de Maras, chiquito y color tierra y continuamos hasta los Invernaderos de Moray. Estos son andenes de cultivo en forma circular, también de origen Inca, que parecen excavados en la tierra. Tienen forma de teatro griego y hasta una excelente acústica; a pesar que en su uso no era necesario. En este lugar, los Incas hacían experimentos con distintos tipos de cultivos para probar si podían utilizarlos en la montaña. Al ser concéntricos y hacia abajo, el viento no penetra y funciona como invernadero. En algunos estudios que realizaron, encontraron más de 4500 tipos distintos de cultivos que ellos estudiaron.
Calle de Maras
Invernaderos de
Moray
Andenes
circulares de Moray
Regresamos a Cusco y salimos a caminar un poco más. Visitamos el Qoricancha, un convento que hoy es museo y que fue construido por los españoles (como casi todo en Cusco) sobre ruinas de un templo Inca. Más tarde, con Malila partimos caminando para el Barrio de San Blas, típico de Cusco.
Interior del
Qoricancha, Cusco
Barrio de San
Blas, Cusco
El 15 de enero nos despertamos a las 4:45 hs y tras un muy rápido desayuno partimos hacia la estación de trenes San Pedro. Desde allí, saldría el tren que nos llevaría a las tan ansiadas ruinas de Machu Picchu.
Peru - Rail,
estación San Pedro, Cusco
El viaje que nos dijeron
tardaría tres horas ida, se alargó a cinco horas. Son 110 km de distancia
aproximadamente desde Cusco, pero tan solo para salir de la ciudad debe hacer
varias escaladas en zig-zag para superar los cerros que la rodean.
Llegamos a Aguas Calientes y salimos corriendo hacia los minibuses que lo llevan
a uno por 8 km en subida hasta la ciudadela. Fuimos de los primeros en llegar.
De más está decir que llovía pero de manera torrencial. Tardamos en sacar las
entradas porque solo aceptaban el efectivo en soles y nosotros, turistas,
llevábamos dólares y algunos pocos soles para los gastos mínimos.
Entramos por fin a Machu Picchu y casi nos morimos de la decepción. No solo la
lluvia estaba con nosotros, sino que cuanta nube se hallaba por la zona, nos
tapaba cualquier intento de vista.
Primera mirada
a Machu Picchu!!
Creo que comentar Machu Picchu sería algo inútil, ya que ni fotos, videos o palabras de un tercero expresan el momento que uno vive en este lugar. Hay que apreciarlo por cuenta propia in situ.
Vista aérea de
la zona de "Los de Abajo"
Intihuatana
Ventanas de una
vivienda
Recorrimos todo. No nos quedó nada por ver y por suerte, a medida que pasaba el tiempo nos fuimos amigando con el clima. Nos cambiamos de ropa y otra vez nos mojamos. La lluvia seguía pero ya éramos como anfibios o estábamos inmunes a las gotas. Las nubes de a poco desaparecían. Al salir, cuando emprendimos la retirada, pudimos apreciar la majestuosidad de las ruinas con panorámicas impresionantes al pie de la casa de los guardianes.
Sector de "Los
de Abajo"
Más Machu
Picchu
Detalle de un
acceso a un sector de "Los de Arriba"
El árbol y un
sector de la plaza principal
Panorámica de
la ciudadela de Machu Picchu
Otra vez al minibús y bajada
hasta Aguas Calientes con el saludo de un chico oriundo de la zona que bajaba
corriendo acortando camino en forma recta a través de la vegetación, más rápido
que nosotros en el bondi. En cada cruce nos saludaba y al final del tramo subió
al bus en busca de agradecimientos y algunas monedas.
Llegamos a la estación, esperamos unos minutos y salió el tren nuevamente para
Cusco. Esta vez fueron aproximadamente seis horas y media porque el camino ahora
era en subida.
Al llegar, solo nos fuimos a dormir.
El 16 de enero dejamos el hotel en Cusco y a las 9.30 hs y partimos para hacer
uno de los trayectos que preveíamos más complicados. Y lo fue.
Salimos hacia el oeste, por un camino de montaña a un promedio de 20 km/h para
pasar luego de casi 4 horas por Abancay, distante 185 km de Cusco. Atravesamos
unos valles sembrados realmente muy impresionantes. En esta zona siembran hasta
con pendientes de 45º, aprovechando cada espacio fértil.
Luego de Abancay atravesamos unas planicies a 4500 msnm, por supuesto desérticas
y llenas de alpacas.
Alpacas en el
altiplano del camino Cusco - Nazca
Se empezó a poner el cielo
negro una vez más y comenzamos a recordar a la nieve. Pero por suerte esta vez
solo fue granizo y más tarde, una lluvia torrencial que junto con la niebla y
las nubes que se interponían en nuestro camino, entorpecían nuestro paso
haciéndolo aún más lento que antes.
Ya de noche pasamos el pueblo de Puquío, con un desvío de la ruta lleno de agua
y dando vueltas para conseguir combustible. Realmente llovía como para no
dejarnos seguir.
A partir de aquí, ya de noche, al camino de montaña, algún que otro animal
suelto, la lluvia, la niebla y las nubes se les sumó el estado lamentable del
asfalto. Y por si fuera poco, habría que hacer un párrafo aparte a los
conductores peruanos. Diríamos que en Argentina conducimos como señoritos
ingleses al lado de esta gente.
El tramo se hizo insoportable porque circulábamos a 10 o 15 km/h, faltaban 200
km para llegar y la visibilidad era casi nula.
Después de un rato largo la ruta mejoró y pudimos avanzar más rápido. Terminamos
llegando a Nazca a las 23:30 hs, completando los menos de 600 km que la separan
de Cusco y después de recorrer un rato el pueblo para conseguir alojamiento,
ubicamos un hotel con camping frente al aeropuerto.
La verdad es que Nazca como pueblo o ciudad no valía la pena, pero todo este
esfuerzo lo hicimos por las famosas líneas que iríamos a conocer al día
siguiente. Armamos carpas, comimos bajo la lluvia unos fideos con salsa y a
dormir.
El 17 de enero, nos despertó temprano el conserje del camping. Desayunamos,
desarmamos campamento y cruzamos la ruta para abordar el vuelo sobre las líneas.
Los dueños del hotel-camping "El Nido del Cóndor" donde nos alojábamos, eran los
mismos dueños de una empresa que hacía vuelos sobre las líneas, "Aerocóndor".
Tuvimos que ir en vuelos separados, porque los pequeños aviones tenían una
capacidad de 4 personas incluido el piloto.
Pseudoavión en
el que volamos...
Malila y yo salimos en el primer vuelo junto al piloto y a una española. Yo viajé de copiloto y apenas tenía lugar para respirar.
Interior de la
avioneta con capacidad para 4 tripulantes
La latita en la que volábamos se movía por el soplido de cualquier mínima ráfaga y por si hiciera falta, el piloto la llevaba inclinada a 90º de un lado a otro dando vueltas en círculos para que a ambos lados pudiéramos apreciar las líneas. Yo tenía mi GPS y tras preguntar si interfería con el vuelo, me sorprendió la respuesta directa del piloto: -“Úselo que estos son vuelos al ojo”. Con esto entendí que era más sofisticado manejar la camioneta que aquél Fiat 600 alado. Los datos del GPS indicaron que volamos a una altitud de 200 m y que la velocidad fue de unos 180 km/h promedio. Creo que por el instrumental del piloto, se habrá enterado cuando yo se lo comenté...
Despegue
Aterrizaje
En resumen, las líneas se aprecian claramente y es maravillosa la sensación de adrenalina que de a ratos aparece.
Vista aérea de
las Líneas de Nazca
Dibujo llamado
"El Colibrí"
Al llegar, Malila estaba
descompuesta. Cuando el otro avión llegó, Hernán pasaba el desafío de la
blancura propuesto por Gianola. También pálido y descompuesto. Ale, impecable.
Luego de esto salimos con rumbo sur, pasamos de largo por el desvío donde están
las momias porque no sabíamos el nombre del lugar pero nos desviamos 35 km para
conocer San Juan de Marcona, un pueblo de mineros y pescadores sobre el
Pacífico. Almuerzo de pulpo, rabas y arroz con calamares y a continuar el camino
hacia el sur por la ruta 5.
Playas de San
Juan de Marcona, en la costa del Pacífico
Realmente la ruta bordeando el mar es hermosa. En algunos sectores de dunas, la ruta se pierde en la arena.
Ruta tapada por
la arena de las dunas
Llegamos a Arequipa cerca de
las 22:00 hs y nuevamente lloviendo a más no poder. Buscamos hotel y cochera y
fuimos a dormir.
El 18 de enero nos despertamos y tras desayunar, el comentario general fue de la
noche que habíamos pasado. Es que estábamos a unas 3 cuadras de la Plaza de
Armas pero justo en una zona de bailables de cumbia. Música muy fuerte, algunas
peleas, algunos borrachines.
Este día lo dedicamos a recorrer la cuidad, muy hermosa y con una arquitectura
colonial de sillería de piedra blanca realmente increíble.
Interior de lo
que alguna vez fue un convento en Arequipa
Más del
ex-convento
Primero visitamos una
galería que alguna vez fue un convento, luego una iglesia, el museo de la momia
Juanita al cual no entramos porque la momia estrella estaba guardada en
rehabilitación y nos cobraban $oles 30 per cápita para no ver a la principal
atracción. Más tarde ingresamos al museo del Banco de Reserva Nacional, sito en
una casa histórica y con piezas arqueológicas y numismáticas.
Almorzamos hamburguesas estilo Perú, luego la Catedral, café frente a la plaza y
terminamos el día disputando en el hotel otra partida de Rummy.
Detalle de una
iglesia en Arequipa
Linterna en el
interior de la misma iglesia
El 19 de enero partimos de
Arequipa hacia destino chileno. Este fue un día solo de traslado. Pasamos por
las afueras de Moquegua nuevamente y llegamos a la frontera peruano-chilena
cerca de las 15:00 hs peruana.
Del lado peruano sin problemas. Del lado chileno nos hicieron vaciar toda la
camioneta. Tardamos como una hora y media en pasar y sumamos las 2 horas de
diferencia horaria, con lo que llegamos al camping de Arica cerca de 19:00 hs
chilena. Armamos campamento, Hernán y yo fuimos al centro por algunos víveres,
comimos y tratamos de dormir un poco. Nuestros vecinos de carpa chilenos estaban
con el reggaeton a todo trapo. Insoportable...
Iglesia de
Arica
El 20 de enero desarmamos
campamento y partimos. Pasamos primero por el Museo Arqueológico de Azara,
perteneciente a la Universidad de Tarapacá donde, según ellos dicen, están las
momias más antiguas del mundo.
Seguimos al sur nuevamente por la ruta 5 y llegamos finalmente sin problemas a
Iquique. Fuimos directo a Zofri (Zona Franca de Iquique) Estuvimos un rato dando
vueltas y retomamos la costanera para cruzar hacia el sur toda la ciudad camino
al camping donde habíamos parado a la ida. Ahí se encontraban recién llegados
también, unos amigos de Hernán y Ale: Caro, Víctor y su hija Mora.
Cenamos todos y estrenamos las carpas compradas hacía horas en Zofri.
El 21 de enero, nos tomamos el día para ir de compras. Fuimos nuevamente al
Zofri, recorrimos las inmediaciones donde venden muchas cosas también y
terminamos en Falabella.
Vuelta al camping, cena, sobremesa y a dormir.
Islotes que
alojan lobos marinos
El 22 de enero a las 6:00 se
despertaron casi todos, a excepción de Hernán y yo, a causa de un temblor. La
verdad es que en Iquique centro, a unos 6 km al norte de donde estábamos
nosotros, dijeron que fue de 5,5º en la escala de Richter. Realmente a nosotros
nos duró segundos y no sabría decir cómo se sintió.
Más tarde nos levantamos y pasamos todo un día de descanso en la pileta del
lugar con una maravillosa vista al océano Pacífico. Más tarde con Malila nos
fuimos a Playa Blanca, a unos 3 km al sur del camping y nos metimos en el mar
hasta las rodillas. El agua a pesar de ser helada, era 100% cristalina y tenía
mucha fauna a la vista. Ideal para hacer snorkel.
Aguas
cristalinas de Playa Blanca
Una ¿estrella
de mar? en Playa Blanca
Volvimos para la pileta del camping y disfrutamos del atardecer en el Pacífico.
Playa en
Iquique
Océano
Pacífico, Iquique
Atardecer en
Iquique
El 23 de enero, temprano
Caro y Víctor prepararon sus cosas y partieron rumbo a Putre, al norte de Chile
camino de Arica al este. Nosotros desarmamos campamento un poco más tarde y
dejamos Iquique cerca de las 12:00 hs con destino San Pedro de Atacama.
Pasamos por la mina de Chuquicamata. Esta es la mina de cobre más antigua y
grande de todo Chile. Averiguamos cuando podíamos visitarla y partimos.
Seguimos camino y llegamos a San Pedro de Atacama, donde armamos campamento y
comimos unas chuletas de cerdo al disco. Salieron muy buenas.
El 24 de enero, después del desayuno, salimos a recorrer los alrededores de San
Pedro de Atacama. Este pueblo, muy parecido a Purmamarca en Jujuy, es un oasis
en medio del desierto y es donde está la aduana por la que ingresamos a Chile el
6 de enero.
Calle en San
Pedro de Atacama
Primero rumbeamos al sur.
Tras un pequeño tramo de 50 km pasamos por el pueblo de Toconao, muy chico y de
escasos habitantes, para luego adentrarnos en el salar de Atacama, donde está la
laguna Chaxa. Aquí está lleno de flamencos que comen unos pequeños camarones que
viven dentro del agua.
Desandamos camino y nos desviamos a ver la laguna Cejar, pero al enésimo intento
de cobrarnos un dineral para pasar, desistimos de acercarnos más.
Salar de
Atacama
Zoom al salar
Flamencos en la
laguna del Salar de Atacama
Pasamos de nuevo por Toconao y seguimos hasta el pucará de Quítor, que son nada más y nada menos que ruinas de los Incas. También visitamos unas grutas y unas caras hechas en la arcilla de la montaña.
Cara en la
montaña
Pucará de
Quítor
Continuamos por camino de tierra-arena-piedra hasta el Valle de la Muerte en donde algunos aprovechan para hacer sandboard en las dunas y donde no existe vida debido a la aridez y la salinidad.
Valle de la
Muerte
Dimos una vuelta más hasta el mirador del Valle de la Luna, mates y de vuelta al camping y caminar un poco por la plaza, la iglesia y las calles de Atacama.
Calle ppal. de
San Pedro de Atacama
Vista lateral
de la iglesia de San Pedro de Atacama
Iglesia de San
Pedro de Atacama
El 25 de enero madrugamos.
Nos despertamos a las 3:20 hs y a las 4:00 hs estábamos en la puerta del camping
esperando la combi para ir a los Géiseres del Tatio.
Dormimos como pudimos en el viaje y nos despertaron a 4300 msnm en los géiseres.
Ya eran las 7:30 hs. Las visitas se realizan a esta hora porque su actividad no
se aprecia tanto cuando sube la temperatura. Hacía muchísimo frío y algunos
teníamos poco abrigo por descuido, por no recordar las recomendaciones por el
sueño y la hora no apta para los pensamientos claros.
Vapor de los
géiseres
Zoom del géiser
Géiser en
actividad
Los géiseres, se tratan de columnas agua hirviendo y vapor.
Géiseres del
Tatio
Géiseres del
Tatio
Géiseres del
Tatio
Fuimos también a otro sector donde está la piscina natural con agua a 45ºC aproximadamente. Llevábamos las mallas pero la temperatura ambiente y el hecho de salir mojado al frío sin tener un lugar cerrado para cambiarnos, nos hizo dudar del disfrute termal.
Panorámica de
los géiseres
Geiser
escupiendo agua a 80º
Emprendimos la vuelta y
paramos en un pueblito cercano donde comí un pincho de lomo de llama que era un
manjar. De vuelta a San Pedro de Atacama y a desarmar campamento.
Salimos con rumbo a la mina de Chuquicamata en Calama. Llegamos justo para la
última visita de las 15:00 hs. Una breve explicación de cómo es el proceso de
fabricación y un par de datos impresionantes. Producen el 13% del PBI de Chile,
cubren los costos de producción con la venta de molibdeno que es un subproducto
y la venta de cobre a u$s 3,22 es todo ganancia. Esta empresa solo utiliza
directa e indirectamente a 22000 personas, lo cual es poco para semejante
trabajo.
Después de esa introducción, nos llevaron al pozo donde sacan el cobre.
Mina de cobre
de Chuquicamata
Mide 4,7 km de largo, 3 km de ancho y 1 km de profundidad. Lo más llamativo son los camiones que suben la piedra del fondo del pozo. Cada goma a ellos les sale por cantidad u$s 35000. Si uno compra tan solo una, el costo asciende a u$s 120000.
Mi tamaño es
mínimo al lado del camioncito minero, y mido 1,94...
Seguimos camino al sur y llegamos a Antofagasta cerca de las 20:00 hs. Camping al borde del Pacífico, en la mismísima playa. El agua es muy fría, hay olas muy grandes que te empujan contra las rocas de la playa (aparte de las rocas bajo el agua) y por si eso fuera poco, está lleno de erizos. Más tarde, salmón al disco y a dormir.
Playa de
Antofagasta
El 26 de enero, después de
desayunar y desarmar campamento una vez más, nos dimos una vuelta por
Antofagasta, almuerzo y seguimos para el sur.
La ruta no nos da más que desierto, arena, algunas construcciones abandonadas,
las antiguas Oficinas Salitreras; y no mucho más. Llegamos a Chañaral cerca de
las 20:00 hs, compramos para hacer de comer y fuimos a Pan de Azúcar, un parque
nacional sobre el Pacífico a 20 km al norte del pueblo.
La llegada al atardecer fue magnífica, montañas de arena de un lado, playa, mar
y crepúsculo del otro. El lugar de acampe es al borde de la playa, con refugios
individuales con techo de paja y un paravientos de piedra; no mucho más que eso.
Camping del
Parque Nacional Pan de Azúcar
El 27 de enero era el día
del cumpleaños de Malila y de regreso a Argentina.
Salimos de Pan de Azúcar y empezamos la trepada que nos llevaría del nivel mar
hasta los 4750 msnm y de vuelta hacia abajo hasta casi los 1200 m.
Cruzamos por el paso de San Francisco. Del lado chileno es asfalto por 100 km
hasta pasar el último pueblo y desde allí de ripio en excelente estado. Cuestas,
vueltas y paisajes increíbles.
En la aduana chilena pasamos sin muchos problemas porque se nota que no cruza
mucha gente por ahí. Está pegada a un salar en una planicie a 4200 msnm. Después
de unos kilómetros y tras pasar una cuesta más, desembocamos en una laguna color
turquesa, con los volcanes y picos más altos de fondo.
Impresionante
laguna del lado chileno del paso San Francisco
La laguna con
las montañas nevadas de fondo
Cruzamos el paso sin problemas tampoco del lado argentino, ya con ruta asfaltada y el horario normal. Apareció a lo lejos otra laguna y el cerro Incahuasi.
Frontera
Argentina - Chile, paso de San Francisco
Laguna del lado
argentino
Toda esta zona es la que
agrupa a los volcanes más altos, hasta 6800 el Ojos del Salado. Luego de un rato
nos metemos en una quebrada angosta y la ruta en reparación nos manda al lecho
del río.
Llegamos a Fiambalá con intención es de hacer noche allí, pero en el camping de
las termas no había duchas y entonces continuamos hasta Tinogasta, una ciudad a
40 km al sur. Paramos en un hotel, comimos en un restaurant, tomamos helado y
así terminamos nuestro festejo del cumpleaños.
El 28 de enero partimos hacia Merlo, en la provincia de San Luís. Pasamos por La
Rioja y paramos a almorzar en Chilecito, en el Cablecarril La Mejicana.
Estación
Chilecito
Almuerzo en el
cablecarril La Mejicana, Chilecito
Más del
cablecarril
Con el estómago lleno,
continuamos viaje hacia el sur y nuevamente al entrar en San Luís, realizamos un
cambio horario. Es que ahí no habían adelantado al horario de verano impuesto
por el gobierno nacional.
Fuimos a la casa del hermano de Hernán, pero había viajado a Buenos Aires. La
segunda opción, fue ir a la casa de unos amigos que nos recibieron con los
brazos abiertos y nos alojaron con todas las comodidades.
Más tarde, fuimos al centro a comprar carne y por fin, volvimos al asado
argentino. Sobremesa y a dormir.
Luna Cautiva,
Merlo
El 29 de
enero nos despedimos y partimos con destino final en Buenos Aires. Llegamos como
a las 22:00 hs de ese mismo día y descargamos la camioneta.
Ahí terminó nuestro viaje y ya veremos cuál será el próximo.
Para ver el resto de las fotos:
Los integrantes del viaje somos:
Adelante: Malila y Ale
Atrás: Adrián (yo) y Hernán
Y viajamos con:
Nissan Frontier SE 4x2 modelo 2007
Nuestro recorrido:


