
LA RIOJA,
SAN JUAN Y SAN LUIS -
Abril de 2007
Un día en la oficina, en mi
viejo trabajo, a la hora del almuerzo me informaron que se estaba organizando un
viaje multitudinal hacia las Cataratas del Iguazú. No me podía perder ese viaje
a pesar de ya conocerlas. No recuerdo bien por qué, pero al fin de semana largo
por semana santa se le sumaba otro feriado, es por esto que decidimos no
trabajar dos días y tomarnos la semana entera para el viaje. El jefe se enteró
cuando todo estaba cocinado y prácticamente, aprobó sin decir nada.
Más o menos una semana antes de salir, surgió el problema de los mosquitos en
Misiones. Dengue o no sé qué otra cosa. Como además de nosotros, iban chicos
pequeños, se decidió cambiar el rumbo noreste por noroeste. Para mi gusto, mejor
porque no conocía ese sector. Iríamos a La Rioja, San Juan y San Luís.
Recuerdo que el día que salíamos, el viernes 30 de marzo de 2007, nos juntamos
por laburo con Sergio en una escuela de Liniers mientras que Gisela vino para
traer unos víveres que llevaríamos, puntualmente el vino. Mientras tanto, los
tres hablábamos por teléfono con Hernán, quien averiguaba el estado de las rutas
por semejante temporal. Finalmente esa noche salimos, pero cambiando el camino.
Nos juntamos en Almagro, en casa de Hernán, y poco a poco fuimos llegando todos.
Iríamos en 3 autos y mi camioneta. Cada auto llevaría las cosas propias de sus
ocupantes y yo en la camioneta, además de mis cosas llevaría todas las cosas
comunes a todos, como la comida; y todo aquello que no entrara en otro lado. En
menos de 2 minutos teníamos el primer problema, ya que no entraba todo lo que
llevábamos. De a poco fuimos acomodando y como se pudo, entró todo.
Salimos a la ruta y en el camino nos encontramos con Gisela, Víctor y sus
mellizos Mateo y Martina en el peaje de Panamericana. A partir de ahí, armamos
la caravana de los cuatro vehículos. Adelante viajaba yo con la chata. Por ser
el primero, llevaba un Handy para comunicarme con Sergio, que era el que viajaba
último y me avisaba que nadie parara o se perdiera en el camino. Durante toda la
noche viajamos con un diluvio que nos hizo la marcha un poco más lenta. A esto
se le sumó que cada parada era una desorganización por ser tantos y todo originó
que tardemos unas 20 horas en llegar a Chilecito. Hay que tener en cuenta que
algunos manejamos solos, sin colaboración de nadie y que veníamos despiertos de
temprano del día anterior! El cansancio se hacía notar, pero así y todo llegamos
lento, pero sin inconvenientes. Una
vez en Chilecito, buscamos un camping. Nada por aquí, nada por allá; hasta que
apareció uno que estaba cerrado. No sé cómo pero lo abrieron para nosotros.
Estábamos solos, con los pastos largos y el quincho caído, pero pudimos cenar y
descansar perfectamente.
Parada técnica en la ruta
La primera comida
Contra la mufa!!
Nos levantamos tras la primera noche de descanso y salimos a
recorrer Chilecito. Fuimos para la plaza y ahí almorzamos. Más tarde fuimos para
el Cablecarril La Mejicana, que es la estación por así decirlo, de un
cablecarril que utilizaban para bajar de la mina en la montaña las extracciones.
Ahí mismo hoy están los carritos que utilizaban y hay un museo donde se puede
apreciar la historia del cablecarril y la mina; y donde se pueden apreciar
objetos de época utilizados por los trabajadores.
A media tarde salimos para Villa Unión, también en La Rioja. Para llegar tuvimos
que pasar por la Cuesta de Miranda, donde pudimos apreciar hermosos paisajes de
montaña. Más tarde, Sergio detuvo a toda la caravana porque pinchó una goma.
Tuvo que vaciar todo su baúl para sacar el auxilio mientras el resto solo nos
dedicamos a cargarlo y molestarlo.
Al atardecer llegamos a Villa Unión y nos encontramos con problemas de hospedaje
nuevamente, ya que solo había un camping y este era en una plaza, donde no
podíamos dejar nada porque no estaba cerrado y nadie cuidaba y además, por tener
chicos, era un peligro porque estaba al costado de la ruta.
Buscando dimos con un lugar fabuloso. Se trataba de un hotel alojamiento que
seguramente por tratarse de un pueblo chico, se fundió antes de abrir y
actualmente lo utilizaban alquilando sus habitaciones a turistas. Alquilamos 2
amplias habitaciones con baño privado y nos ubicamos. Con Hernán decidimos
dormir en la bolsa de dormir tirados en el contrapiso de una entrada de autos
que había, al lado de un portón que no cerraba de la intemperie y con un gatito
lleno de pulgas que venía y dormía arriba de mi bolsa de dormir. Así y todo,
estábamos contentos por estar tranquilos, sin llantos de niños o quejas de
mayores.
Plaza
de Chilecito
Integrantes de la oficina
Museo en Chilecito
Cablecarril La Mejicana
Más del cablecarril
Estación Chilecito
Cuesta de Miranda
Otra de la Cuesta de
Miranda
Hotel alojamiento de Villa
Unión
Sergio y su goma pinchada por segunda vez
Refugio del peñón, construido durante la presidencia de Sarmiento
El refugio
Camino a Laguna Brava
Paleta de colores
Laguna Brava
Los vehículos en el medio de la nada
La laguna
Más de la laguna
Agua cristalina
La soledad de la laguna
Autorretrato
Vado
Es increíble que el viento erosione y forme figuras tan hermosas
en las rocas. Es un trabajo de años! Pasamos por “La Esfinge”, “Cancha de
Bochas”, “El Submarino” y “El Hongo”. Al finalizar el recorrido, visitamos el
museo donde hay fósiles encontrados en el parque.
Nuestra idea era finalizar la excursión y cruzar, literalmente, al Parque
Nacional Talampaya; pero como salimos tarde y realizamos la visita a Valle de la
Luna tarde, nos quedamos sin tiempo. Es por esto que volvimos a Villa Unión y
dejamos Talampaya para el día siguiente.
Valle
de la Luna
El
paisaje lunar
Más
del Valle de la Luna
La
Esfinge
Cancha de Bochas
Todo
el grupo
El
Submarino
Otra
del Submarino
El
Hongo
En el
museo
Entrada a Talampaya
Mortero
Chimenea
Otra
de la chimenea
La
Catedral
El
Rey Mago
El
Totem y La Torre
El
Botellón y de fondo, El Monje
Todos
los niños del viaje!
Embalse Ullum
Hidroeléctrica
Plaza 25 de Mayo, San Juan
"Fotonta" en la plaza
Parte del grupo
Martina tocando el silvato
de Hernán: atención que nos vamos!
Patio de la casa de
Domingo Faustino Sarmiento
Exterior de la casa de
Sarmiento
Otra de la casa del
educador
Sergio y yo, los más bajos
del escalafón: los pelapapas
Cocinando en Ullum bajo la
lluvia
El querido disco
La mañana siguiente, desarmamos todo y partimos para San Luis.
Nuestro destino final era Potrero de los Funes, pero de pasada conoceríamos el
Parque Nacional Sierra de las Quijadas. Fuimos por la RN 20 y apenas entramos a
la provincia de San Luis, bordeamos al parque y al llegar a la localidad de
Hualtarán, entramos.
Se hace un breve recorrido a pié donde se observan vistas panorámicas al parque
y donde, al igual que Talampaya e Ischigualasto, se trata de formaciones de
miles de años.
Al salir del parque, fuimos directo para Potrero de los Funes y ahí se dividió
el grupo. Algunos fueron a hotel y otros quedamos en un camping frente al
embalse. Igualmente, cenamos todos juntos en el camping tras una breve recorrida
por la ciudad para conseguir milanesas. Muy lindo el lugar.
Vista del camping al
embalse Ullum
Cargando la chata
Velocímetro del Renault 19
de Horacio (andaba un poquito mal)
Parque Nacional Sierra de
las Quijadas
Panorámica de Sierra de
las Quijadas
Otra más de Sierra de las
Quijadas
El 7 de abril, emprendimos la retirada después de desayunar todos
juntos en el camping y después de acomodar por última vez la camioneta. Llegamos
al otro día tras viajar tranquilos toda la noche.
En el camino quedaron un montón de anécdotas, como cuando Horacio pensaba que
viajábamos a 200 km/h porque su velocímetro estaba roto, o cuando Hernán, para
organizar las salidas entre tantos adultos y tantos niños, utilizaba un silbato
para avisar al grupo que partíamos. También era una odisea el tema de la comida,
ya que salvo un almuerzo en San Juan, el resto de las veces, cocinamos; o cuando
se quemó el caño de agua por hacer un asado y entre arquitectos y demás, se
reparó con una bolsa de nylon. La verdad que también hay muchas anécdotas con
los chicos, pero la mayoría son lindas o las entendemos solo los que fuimos
parte del viaje. Hablando con Hernán hace poco, llegamos a la conclusión que
nunca más vamos a realizar un viaje con personajes tan variados tanto en edades
como en pensamientos y formas de ser. Fue una experiencia linda, única e
irrepetible.
En cuanto a los lugares que recorrimos, puedo decir que es un viaje para no
perdérselo. En lo personal me gustó muchísimo Talampaya y Laguna Brava, aunque
el resto tiene su encanto particular.
A punto de salir del
camping de Potrero de los Funes
Para ver el resto de las fotos:
Los integrantes del viaje somos:
Arriba: Víctor con Mateo,
Gisela, Sergio con Ignacio, yo con Martina, Diego con Francisco y Vanesa
Abajo: Horacio, Hernán, Ale, Laura y la otra Ale
Y viajamos con:
Volkswagen Gol Country 1.9 SD trendline Modelo 2004span style="font-family: Stylus BT; font-style: italic; font-weight: 700">
Volkswagen Gol Country 1.9 SD trendline Modelo 2004
Renault 19 RT modelo 1995
Fiat Palio EL 1.7 TD modelo 1998
Nissan Frontier SE 4x2 modelo 2007
Nuestro recorrido:
